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El Siete Vidas:
Más sorprendente que Terminator
En este mundo cruel en
el que la muerte es parte de la
vida misma, siempre hay
criaturas que se encargan de
retar a la naturaleza. Qué nos
dicen de Jason de Viernes 13,
que lo mataron 14 veces y
todavía se echó un tiro con
Freddy Krueger el año
pasado. Y que hay de
Christine, que se hojalateaba
perfectamente solo; habría
que conocer a tan buen
maestro de ultratumba. Pues
la historia de este Mustang
no es para menos.
No dudamos que algún
día John Carpenter, el
director de Christine, la lleve
a la pantalla. Al igual que
muchas historias románticas,
ésta empezó con amor a
primera vista, y eso que Julio
lo vio en un "yonkee" recién
llegado de un vuelco en un
"freeway". Igual no dudó y
sacó 15,000 bolas para
llevárselo a su garage.
De ahí la historia de
amor se convirtió en drama,
pues hubo que cambiar el
techo y medio costado del
auto y ajustarlo
perfectamente para que no
quedara descuadrado. El
arreglo se fue dando poco a
poco, ya que el joven Julio
no contaba con un trabajo
que le dejara mucha lana.
Igual, las ideas no dejan de
pasar por la cabeza de
nuestro amigo y, mientras se
pudiera, las seguiría
plasmando en su corcel
tijuanero.
Por suerte, un día
algún entusiasta de los
Mustang lo invitó a una
reunión de su club, lo cual
fue un aliento para Julio,
pues lo motivaron a
terminarlo. Ahora, al verlo
por fuera no sabemos ni que
decir, pues conserva algunas
partes de lo que fue
originalmente un Mustang
‘94, y cuenta con muchas
otras de Saleen, pero del
2004.
FICHA TECNICA
El kit de este
preparador incluye fascias,
estribos, cofre y alerón. Un
par de branquias estilo
tiburón (y no de Veracruz)
adornan la parte superior de
las salpicaderas,
pertenecientes al Mustang
‘94 pero con varias
modificaciones para
encastrar con las fascias, el
cofre y los faros del 2004;
toda una cubetada de
diseño.
También las calaveras
traseras se conservaron,
claro que con su respectivo
trabajo en fibra de carbono.
La pintura es un poco
inusual para un Mustang, y
por eso Julio la escogió; los
caballos negros bien
enchilados, están pintados
de la mitad para atrás y,
según nos cuentan, salieron
más caros que si los hubiera
pintado el mismo Picasso. Si
algo distingue a este
Mostacho, son las puertas
de tijera, pues aparte que le
dan un toque de Saleen, la
apertura es eléctrica en su
totalidad, incluso se puede
activar a distancia con
control remoto, al igual que
el arranque del motor.
La suspensión también
tiene varios upgrades de
Saleen y además es dos
pulgadas más baja de lo
normal, lo que hace que los
rines Saleen de 18" con
neumáticos Pirelli, queden
muy adecuados. Dicen que la
tercera es la vencida, y Julio
en verdad lo espera, ya que
el motor lo ha desbielado en
un par de ocasiones de tanto
rugirlo.
Esperemos que este V6
le dure un rato más, aunque
el plan inmediato es montarle
un poderoso V8. Cuando
tienes la ventaja de vivir en
una ciudad fronteriza como
Tijuana, tienes la chance de
pasarte a "junquear" al
gabacho, y así fue como
Julio consiguió los asientos
nuevos y los mandó tapizar
en piel calada, haciendo
juego con el forro de la
cajuela, donde se encuentra
una de las 8 pantallas Nesa
que viven en el Mustang.
Dos más se ubicaron
en las cabeceras, otras tres
en el techo, otra en el airbag
del pasajero y una más justo
encima del estéreo Panasonic
con DVD. Los woofers son
JL Audio de 12 pulgadas que
reciben los toques de los
amplis de 1,200 y 800 watts.
Ya ves, la próxima vez que
veas un auto accidentado no
lo des por muerto, mejor
búscale el ángulo correcto, y
si no te convence háblale a
Julio para que lo rescate. |