
Congreso reanuda labores
Maribel Hastings
A días del quinto aniversario de los
ataques terroristas del 9-11 y a un mes
de las elecciones de medio periodo, el
Congreso federal reanudó ayer sus
labores con una agenda enfocada en
la seguridad nacional, pero la reforma
migratoria integral, que muchos
vinculan a esa seguridad, no figura en
la lista de asuntos a abordar. En todo
caso, debatirían otra medida de
controles fronterizos, se indicó.
En los próximos días se anticipa una
reunión del liderazgo republicano para
afinar la estrategia a seguir en el rubro
migratorio. Pero se trata de un tema
que ha dividido a los republicanos,
particularmente de la Cámara Baja
con el presidente George W. Bush,
sobre todo antes de las elecciones
cuando los partidos quieren demostrar
un frente unido en sus temas fuertes.
El calendario legislativo es corto y la
intención es entrar a receso a fines de
septiembre o a prinicipios de octubre
y se anticipa que retornen después de
las elecciones del 7 de noviembre para
completar las medidas de gastos que
se queden en el tintero.
Demócratas, algunos republicanos
y observadores coincidieron en que el
asunto migratorio no avanzará a
menos que Bush intervenga
enérgicamente con el liderazgo
republicano de la Cámara de
Representantes. El senador republicano de
Arizona, John McCain,
intenta que la Casa Blanca asuma un
papel más activo en los próximos
días. Al centro de la disputa está cómo
conciliar las posturas del Senado, que
aprobó una reforma integral, y la
Cámara Baja, que avanzó una
medida enfocada en seguridad.
Asimismo, la escasa participación
de personas en las marchas que se han
organizado a lo largo de esta semana
“no nos ayuda”, indicó a La Opinión
Vanessa Cárdenas, analista del Center
for American Progress. Los factores
para la escasa participación, indicó,
son diversos.
“En primer lugar, (las personas) ven
que no hay seriedad ni de parte de la
Casa Blanca ni de los republicanos en
la Cámara Baja para tratar de arribar
a una solución este año. El presidente
(Bush) dice que quiere una solución,
pero sigue implementando
regulaciones enfocadas en la
aplicación de leyes”, dijo.
“En segundo lugar, la gente está
intimidada por las redadas, por las
diversas medidas federales de
aplicación de leyes, y a nivel local, por
las diversas ordenanzas que se han
girado en contra de los
indocumentados”, agregó Cárdenas.
De todos modos, la analista instó a
los grupos y a la comunidad
inmigrante a movilizar el voto. “No
sabemos si habrá un alza significativa
en la cifra de registrados para votar,
pero más importante aún son los
votos, que quienes ya pueden votar se
movilicen”, dijo refiriéndose a la
posibilidad de que los demócratas
ganen escaños en la Cámara Baja y
hasta retomen el control de ese
organismo.
“Finalmente, votos o no, elecciones
o no, siguen habiendo doce millones
de indocumentados en el país”, y el
Congreso, pese a promover la
seguridad nacional, no ha hecho nada
al respecto, indicó.
Los demócratas, por su parte, se
encargarán de apuntar a la inacción
del Congreso en el frente migratorio
como prueba de la ineficacia del
liderazgo republicano. Irónicamente
dicen, parte de la estrategia de
seguridad nacional y combate al
terrorismo es saber quién vive en el
país y hay 12 millones de
indocumentados muchos de los cuales
vienen a trabajar, pero hay personas
con historial criminal y no se descarta
que haya algunos con vínculos
terroristas.
“Por los retrasos de este Congreso
republicano nuestras fronteras siguen
abiertas y la reforma de inmigración
sigue estancada”, dijo el líder de la
minoría demócrata del Senado, Harry
Reid, senador de Nevada.
En la agenda figuran los proyectos
de gastos de los departamentos de
Defensa y de Seguridad Nacional,
pero aún ambas cámaras deben conciliar
las medidas de gastos de las
otras dependencias.
Figuran además medidas sobre
herramientas para combatir el
terrorismo; una sobre la seguridad de
puertos, y es probable que se considere
otra sobre seguridad fronteriza. Hay
además otras medidas que tienen que
ver con energía, salud, salario mínimo,
impuestos y nominaciones pendientes.
Pero los republicanos enfatizarán el
tema de la seguridad nacional y el
terrorismo como sus temas
“ganadores” en ruta a las elecciones.
Apuntarán a los llamados demócratas
a retornar las tropas de Irak y a remover
su puesto al Secretario de
Defensa, Donald Rumsfeld, como
evidencia de la “debilidad” demócrata
en la defensa nacional.
Empero, Reid presentó una lista de
“fallas” republicanas en el frente de la
seguridad nacional, incluyendo que no
se haya aprobado una reforma integral.
Pese a años de políticas fallidas, dijo
Reid, los republicanos saldrán a
“tratar a convencer a los
estadounidenses de que poseen el plan
correcto para (garantizar) la
seguridad de Estados Unidos”.
“Necesitamos una nueva dirección”,
sostuvo. |