
Mujeres, la mitad
de los migrantes
Róger Lindo
Casi la mitad de los migrantes del
mundo son mujeres que, en su
condición de remitentes de remesas,
se han convertido en pilares
fundamentales tanto de las economías
de sus países como de las
comunidades donde se asientan, reveló
ayer el informe más reciente del Fondo
de Población de las Naciones Unidas
(UNFPA).
En su rol de operarias de fábricas,
pizcadoras de frutas y hortalizas,
recamareras, prostitutas, enfermeras,
oficinistas, domésticas, profesionales
y refugiadas, las mujeres son la cara
desconocida, y poco reconocida, de las
migraciones que tienen lugar en la
actualidad, hace ver el documento que
a la vez pone de relieve el desamparo
en que se encuentran aquellas.
En ese contexto, indica, una de cada
cinco mujeres inmigrantes en Estados
Unidos vive en condiciones de pobreza
y frecuentemente son víctimas de
maltratos físicos y sexuales.
“La migración puede ser una
situación en la que todos ganan, los
países de origen y los de destino, pero
para eso hace falta que se protejan
unos derechos que ahora mismo están
siendo vulnerados”, dijo la autora del
informe María José Alcalá, durante
una teleconferencia originada en
Washington, D.C.
El informe señala también que
aunque las sumas totales que envían
las mujeres a sus familiares en sus
países de origen suelen ser inferiores a
las que envían los hombres, aquellas
despachan una proporción más alta
de sus ingresos. Estima que los
inmigrantes radicados en EU remiten
aproximadamente 30,400 millones de
dólares a países pobres del planeta,
sobre todo de América Latina y el
Caribe.
Concluye, por otro lado, que el 80%
de las 800 mil personas que cada año
son forzadas a ir a otros países, en
muchos casos trabajan como
prostitutas. Utilizando datos del
Departamento de Estados Unidos, la
UNFPA afirma que cada año América
Latina y el Caribe aportan 100 mil
personas al negocio de la trata de
blancas: puede haber hasta 70 mil
brasileñas, en su mayoría mujeres,
recluidas en burdeles en otros países
de América Latina o en sitios distantes
como España y Japón; más de dos
mil niñas centroamericanas ejercen la
prostitución en Guatemala y hay unas
35 mil colombianas que salen cada año
de su país con el mismo fin.
En un capítulo dedicado a la
migración juvenil, se hace destacar que
en 1997, un 15% de los mexicanos que
buscaba empleo en Estados Unidos
eran adolescentes. La información cita
encuestas hechas en albergues
temporales ubicados en las rutas
migratorias en México y
Centroamérica que revelan que un 40%
son adolescentes de entre 14 y 17 años.
“Este informe confirma lo que
hemos estados viendo en los últimos
20 años, y es que llegan más mujeres
que hombres a pedir servicios o
solicitar consultas legales; también la
participación cívica de las mujeres es
más grande”, comentó Ángela
Sanbrano, directora de CARECEN, al
saber del informe.
Agregó que el reporte va a ser muy
importante para desarrollar políticas
que apoyen el desarrollo de las
mujeres, y que es apremiante hacerlo
considerando que las protecciones que
se otorguen a éstas benefician
directamente a las familias.
Según el examen global de la
UNFPA, compilado cada año por el
organismo, el aporte generado por los
migrantes tan sólo en 2005 ascendió a
232 mil millones de dólares, un monto
que supera la ayuda oficial para el
desarrollo proveniente de las naciones
ricas.
En cuanto a América Latina, se
alude a que hasta 2005, alrededor de
25 millones de personas, el 4% de la
población, se lanzaron a buscar
oportunidades en otros países (los
migrantes de esa región constituyeron
el 13% de las diásporas en el mundo).
Más de la mitad de las colonias
inmigrantes asentadas en EU, unos 18
millones de personas, provienen del
sur del río Bravo y el Caribe.
Las remesas monetarias enviadas a
Latinoamérica por sus migrantes
ascendieron a casi 45,000 millones de
dólares en 2005 (lo que equivale al 30%
de la suma global de remesas).
Éstas, dice, el informe de la UNFPA,
han ido incrementándose,
particularmente desde 2000. En 2002,
agrega, esas contribuciones |