Por: Luisa Fernanda
Montero
La violencia doméstica no conoce
fronteras, ataca a ricos y a pobres por
igual y no distingue colores ni razas.
Diariamente mujeres de todos los
orígenes y estratos son víctimas de
abuso en el seno de su hogar y muchos
niños incuban la semilla del odio, que
generan el dolor y el resentimiento y
que tristemente redunda en una
cadena de maltrato que parecería no
tener fin.
Los tiempos han cambiado, y cada
vez, las mujeres maltratadas tienen
más opciones, pero la cadena del
miedo las ata a un silencio impenetrable,
que de no romperse, termina
invariablemente en el cementerio, la
cárcel o el hospital.
Las clases de maltrato son
innumerables y van desde el sicológico
hasta el físico y el sexual, pero lo peor,
es que aun muchas hispanas, creen
que deben asumir el maltrato como
una condena ligada a su condición de
mujeres, de hijas o de esposas.
Es imperante romper los
estereotipos que atan a las mujeres al
dolor, es imperante usar todos los
medios a nuestro alcance para decir:
¡Basta! El silencio mata.
“Toda mujer tiene el derecho de vivir
segura y en paz en su hogar”, sostiene
Adelita Medina, una mujer que ha
dedicado su vida a la lucha por la
defensa de los derechos de las mujeres,
en un mensaje leal a la cordura pero
que, lamentablemente, se aleja mucho
de la realidad.
A través de su trabajo como
directora ejecutiva de la Alianza
Nacional Latina para la Eliminación
de la Violencia Doméstica, Adelita ha
testificado que aun cuando la mujer
ha logrado avanzar en el camino de
su independencia y cada vez accede
con más facilidad a las altas esferas
del poder, sigue siendo víctima de
maltrato en el seno de su hogar.
Independientemente de los niveles
sociales y educativos en los que se
desenvuelvan, las víctimas de
maltrato, son antes, víctimas del
miedo.
Muchas de las mujeres exitosas que
vemos liderando causas napoleónicas
en el mundo profesional, arrastran
consigo el peso del dolor que les genera
el maltrato al que son expuestas y
viven alienadas a la dependencia
enfermiza del miedo, que casi siempre
confunden con amor.
Si usted es víctima de maltrato,
rompa el silencio, busque ayuda
profesional, descargue su dolor y
denuncie, si usted no da el primer
paso, nadie puede darlo por usted.
La Red Hispana y la Fundación
Mary Kay Ash han unido esfuerzos a
través de la campaña ‘No más silencio’
para tratar el problema de la violencia
doméstica en los hogares latinos. Si
usted es víctima de abuso, llame a la
línea de ayuda al 1-800-473-3003. ¡No
más silencio! |