El presidente de EU, George W.
Bush, firmó hoy la controvertida ley
que autoriza duros métodos de
interrogatorio y crea tribunales
militares para juzgar a sospechosos
de terrorismo, como los que están
detenidos en Guantánamo (Cuba).
El mandatario aseguró que la nueva
norma es una “pieza clave” en la lucha
contra el terrorismo.
La oposición del Partido Demócrata
y las organizaciones de derechos
humanos por el contrario la consideran
una herramienta que autoriza la
tortura y la detención indefinida de
personas contra las que no se han
presentado cargos formales.
La llamada “Ley de Comisiones
Militares” ayudará “a salvar vidas” y
a garantizar la seguridad del país,
aseguró Bush en una ceremonia en la
Casa Blanca, rodeado por los
principales miembros de su gabinete,
congresistas y mandos militares.
Con esta normativa, que dedicó a
las víctimas de los atentados del 9/
11 de 2001, “los hombres que nuestros
funcionarios de inteligencia sospechan
que orquestaron el asesinato de casi 3
mil personas tendrán que enfrentarse
a la justicia”, dijo el presidente, en
alusión a los autores de los ataques
de hace cinco años en EU.
Según Bush, la nueva legislación
“ayuda a garantizar la seguridad de
este país” y envía un claro mensaje al
resto del mundo, de que EU “nunca”
cederá ante las amenazas a su
“libertad”.
El gobernante y sus correligionarios
republicanos introducirán esta ley en
su lista de logros en materia de
seguridad, con vistas a las elecciones
legislativas del próximo 7 de
noviembre, en las que está en juego el
control del Congreso.
El Comité Nacional Republicano
difundió hoy un comunicado,
inmediatamente después de la
promulgación de la ley en el que
señalan que “los demócratas dejarían
libres a los terroristas”.
El Partido Demócrata ha replicado
que los republicanos “politizan” el
debate sobre el trato a los sospechosos
de terrorismo y de interesarse más por
ganar votos que por elaborar una
norma justa y efectiva en la lucha contra
el terrorismo.
Para el senador demócrata Patrick
Leahy, el de hoy “es un día triste”
porque se ha dado el visto bueno a
una ley que “debilita” las libertades y
“asalta” la Constitución
estadounidense.
Más duras aún son las críticas de
las organizaciones civiles, como el
“Centro para los Derechos
Constitucionales”, un grupo de
derechos humanos que denuncia el
duro golpe a la democracia que supone
la nueva normativa.
Es una ley, según esta organización,
que “otorga poder al presidente para
autorizar la tortura y mantener en
prisión a alguien de forma indefinida”.
Para la Unión de Libertades Civiles
de EU (ACLU), representa “una de
las peores medidas promulgadas en
la historia de EU”.
La legislación tampoco gusta a
algunos grupos religiosos, cuyos
seguidores se han manifestado ante
la Casa Blanca, mientras el presidente
presidía la ceremonia de la
promulgación, con lemas como “Bush
es el terrorista” o “La tortura es un
crimen”.
Las mayores críticas a la ley se
centran en que no incluyen el derecho
de los extranjeros detenidos como
sospechosos de terrorismo a presentar
un recurso de &*#39;habeas corpus&*#
39;, un derecho internacional
por el que se puede cuestionar la
ilegalidad de una detención, así como
las condiciones y malos tratos que se
hayan podido sufrir.
El texto protege a los detenidos de
abusos flagrantes durante los
interrogatorios, como puede ser la
violación o el trato “cruel e
inhumano”, pero no requiere que
puedan contar con un abogado.
Bush insistió hoy en que los tribunales
militares que regula la nueva
legislación serán “legales, justos y
necesarios”.
El presidente se ha visto obligado a
pedir al Congreso que preparase esta
normativa, después de que en junio
pasado el Tribunal Supremo fallara
en contra de los tribunales militares
establecidos por el Pentágono en la
base estadounidense de Guantánamo
(Cuba).
El Supremo consideró entonces que
esos tribunales violaban tanto las leyes
estadounidenses como el derecho
internacional y dejó en manos del
Congreso la tarea de elaborar una ley
sobre el trato y enjuiciamiento de
presuntos terroristas. |