Por Jorge
Mújica Murias
Cuenta el chiste que el apostador
novato andaba preguntando cuál era el
gallo bueno para apostarle toda su lana
de una sola vez.
Los veteranos no soltaban prenda, y
el único hablador resultó ser el
borrachito del pueblo. “¿Quiere saber
cuál es el gallo bueno?”, confirmaba el
borrachín, y concluía tajante: “¡El gallo
bueno es el blanco!”. Obviamente, el
novato le apuesta todo al gallo blanco,
solo para verlo perder hasta su última
pluma ante el gallo negro.
Indignado, increpa al borrachito,
quien rápidamente defiende su verdad:
“El bueno sí es el blanco. ¡El negro es
un jijo de la fregada!”.
Así andamos los inmigrantes en estos
días antes de las elecciones de
noviembre. Póngale usté que el gallo
“bueno” son los Demócratas, y el
“malo” son los Republicanos.
Si siguiéramos con el chiste,
podríamos decir que el gallo “bueno”,
ante su nefasta experiencia con el gallo
“malo”, tiene algunas opciones: puede
retirarse de la pelea, admitiendo su
derrota, o puede volverse un poco
menos “bueno”, es decir, un poco más
“malo”. Y parece que esta es la opción
que ha adoptado el Partido Demócrata
respecto a la inmigración.
Dos distritos electorales de Illinois
han sido designados como “elegibles
para ganar” por parte del partido del
burro. En el 8°, tratan de reelegir a Melissa
Bean, y en el 6°, vacante gracias a
la renuncia de un Republicano, Henry
Hyde, tratan de elegir a Tammy
Duckworth. Las dos competencias
parecen prácticamente empatadas.
Lo interesante es que en ambas el
Comité Nacional Republicano levantó
como tema central el de la inmigración.
En una docena de volantes enviados a
cada casa del distrito, acusan a Bean y
a Duckworth de ser “liberales” (terrible
acusación en Estados Unidos), de
querer darle “amnistía a los ilegales”,
y de no querer usar a la Guardia
Nacional para parar a los inmigrantes
en la frontera.
Las acusaciones son tan nefastas, que
el expresidente Bill Clinton les vino a
echar una mano a las candidatas, y
declaró que el ultraradicalicalismo
Republicano le ha dado al Partido
Demócrata la oportunidad de ser
“progresistas y conservadores”. Es
como ser el gallo bueno y el gallo malo
al mismo tiempo.
El malo y el peor
Y ese es el problema de la política
electoral de este lado del Río Bravo.
Ante la presión de la derecha, los
centro-derechistas demócratas se hacen
más derechistas. Esa fue la justificación
de Barack Obama para darles su voto a
los Republicanos para construir el muro
en la frontera con México, y esta es la
respuesta de Bean y Duckworth ante los
ataques en el tema migratorio.
En el caso de Bean, la “acusación” es
que votó en contra del envío de tropas
a la frontera y de poner a los
inmigrantes en la lista nacional de
delincuentes. A Duckworth la “acusan”
de favorecer una amnistía para los
indocumentados, que costaría miles de
millones de dólares en “beneficios del
Seguro Social” Son
“acusaciones” absurdas y sin
fundamento, lo sabemos bien, pero
tienen su efecto en los posibles votantes.
Uno de los volantes contra la “liberal”
Bean de plano se pasa de la raya, con
una fotografía de Bin Laden, seguida de
una de varios compas brincándose la
barda en la frontera, y complementada
con una de varias personas de aspecto
árabe con sendas ametralladoras en las
manos, en una calle en Irak. La leyenda
del volante dice “La inmigración ilegal
es un peligro para Estados Unidos”.
Típico de los Republicanos, pues.
Las acusaciones ya no nos extrañan.
Es el mismo estilo usado desde
diciembre del año pasado, cuando Jim
Sensenbrenner y Dennis Hastert
hicieron aprobar la HR4437. Lo malo
son las respuestas Demócratas. De Bean
ya ni que hay que decir. Ha defendido
a capa y espada la HR4437, por la que
votó a favor desde el año pasado. Pero
la Duckworth nos ha dado la sorpresa.
Pensábamos que tendríamos una aliada
potencial en Washington, pero ya
aclaró, en anuncios pagados por el
Comité Central Demócrata, que ella no
apoya una amnistía sino que apoya la
propuesta del Republicano McCain,
una legalización a medias, acompañada
de un programa neo-bracero y con su
correspondiente barda en la frontera.
Y lo pero es que no tenemos de otra.
El 7 de noviembre habrá que ir a votar,
y habrá que votar contra el gallo “malo”
y por el gallo “bueno”. Pero para el
2008, habrá que ir pensando en un gallo
azul, porque hasta ahora está tan malo
el pinto como el colorado. Contacto Jorge
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