Por: Luisa Fernanda Montero
La comunidad inmigrante está
cambiando progresivamente el mapa
demográfico de Estados Unidos; cerca
de 43 millones de hispanos entre los
más de 300 millones de seres que
habitan el país, marcan la diferencia
más evidente.
Es un hecho, que la comunidad
hispana residente en Estados Unidos
es la comunidad de más rápido
crecimiento y que, aunque hace ya
parte del mecanismo económico y de
desarrollo que mueve el país, debe
hacer sentir su voz, con fuerza y con
determinación en las elecciones
legislativas del próximo 7 de
noviembre.
Alrededor de la próxima contienda electoral se
han dicho muchas cosas,
republicanos y demócratas de todos
los niveles han lanzado sus dardos
mordaces, en un proceso revanchista
ya viejo en el “modus operandi” de la
política estadounidense.
Lo cierto es que de lo que pase en las
urnas depende, en gran medida, el
futuro de los muchos más de doce
millones de inmigrantes
indocumentados que viven y trabajan
en este país y que la contienda reviste
una vital importancia para toda la
comunidad hispana.
El llamado, pues, es el mismo que
han venido haciendo a partir de las
multitudinarias marchas de
primavera, todas las organizaciones
hispanas comunitarias y de defensa
de los derechos civiles y de los
inmigrantes: hay que ir a las urnas.
Hay que levantar la voz a través del
voto y expresar nuestra opinión, hay
que decir si a quienes nos apoyan y no
a quienes nos rechazan, hay que hacer
sentir nuestra presencia participando
en el único proceso que nos da la
oportunidad de vivir la democracia,
hay que votar.
Entre los temas que priman en el
interés de los hispanos, están los
mismos que afectan a la comunidad
estadounidense en general, la
educación, la economía, la salud y la
guerra, entre otros, pero hay uno que
según han demostrado diversos
estudios, es primordial para los
hispanos: la inmigración.
Tanto republicanos como
demócratas esperan hacerse con el voto
latino, sin embargo, mientras para
algunos los votantes hispanos tienen
cierta tendencia a la apatía electoral,
que se desprende de la incapacidad
de ambos partidos para generar una
reforma migratoria amplia, para otros
el voto será la voz determinante del
conglomerado hispano que espera y
merece un lugar digno dentro de la
sociedad que día a día ayuda a
construir.
La respuesta la darán las urnas el
próximo siete de noviembre y esta vez,
el voto es más que un deber, es un
mandato de conciencia.
Amigo lector de La Columna Vertebral,
para más información sobre este
tema o de servicios comunitarios llama
a La Línea de Ayuda al 1-800-473-
3003. |