“Necesitamos ayudar
tanto a estudiantes como a
padres a mantener y
preservar la diversidad
étnica y cultural que nutre
y fortalece esta comunidad
y esta nación.”
César Chávez
La
Columna de Doctora Luz Si en algún momento ha sido
importante hablarle a nuestros hijos
acerca de César Chávez, es ahora: en
esta época anti-inmigrante. Nuestros
hijos necesitan saber que César
Chávez fue una persona que defendió
los derechos de los inmigrantes
mexicanos que viven en los Estados
Unidos.
Los medios de comunicación
contribuyen a formar una percepción
anti-inmigrante, aun habiendo
estadísticas (Walter A. Swing, Ph.d.,
“The Economic of Necessity: Economic
Report of the President Underscores
the Importante of Immigration”) en las
cuales muestran todo lo que el
inmigrante contribuye a los Estados
Unidos. Sin embargo, las autoridades
crean leyes anti-inmigrantes para
pisotear la dignidad del mexicano a
través de la patrulla fronteriza, la mano
que ejecuta, con el fin inhumano de
cazar a nuestros hermanos. Pero todo
esto culmina cuando la patrulla
fronteriza —engalanados con sus
uniformes verdes— va a las escuelas
para “educar” a nuestros hijos con libros
que fomentan una imagen positiva
acerca de la patrulla fronteriza.
Lo anterior puede desarro-llar un
complejo de identidad a nuestros hijos
que puede generar consecuencias,
tales como: adoptar actitudes
extremistas anti-inmigrante -como
aquellos mexicanos que participan en
“Caza-Inmigrantes” (Minutemen)-; o
bien, los mexicanos que usan el
uniforme verde, si observan en muchos
casos, son los jueces más mordaces
al cruzar la línea fronteriza. Esto no es
sorprendente, ya que están tratando
de convencerse ellos mismos de que
no son como los mexicanos y a la vez
quieren demostrar a sus colegas
americanos que son leales y son
iguales a ellos y, de esa manera, ser
aceptados en su círculo.
La formación de la identidad implica
todo un proceso. El hijo está
continuamente incorporando
información del mundo y de la familia
para, posteriormente, integrarlo a su
pensar y darle significado nuevo: “¿A
quién escucho? ¿Será mejor adoptar
valores y actitudes del mundo exterior
o de mi familia? ¿Será que lo que mis
maestros, amigos, noticias,
representantes gubernamentales, y lo
que dice la patrulla fronteriza es cierto?
¿Que los mexicanos son unos
criminales y vienen a quitarle los
trabajos a los que nacen en este país?”
Después de que el hijo analiza la
información a la que tuvo acceso,
concluye, percibe y actúa en base a
un nuevo significado de la vida. Al
formar una imagen positiva de la patrulla
fronteriza empiezan a adoptar todo lo
que dicen.
Este proceso está en continuo
movimiento. Un movimiento con su
propio eje donde continuamente los
hijos están observando e integrando
información para formar nuevos
conceptos que le van dando forma a
una identidad. Si no tenemos una
comunicación sana con nuestros hijos
ellos simplemente toman todo lo que el
mundo fuera de la casa ofrece y eso se convierte parte de su verdad.
Lo anterior se complica más cuando
un hijo vive experiencias burlescas, ya
sea dirigidas a él/ella o a su familia por
parte de sus amigos: por tener piel
morena, acento, un nombre mexicano,
papás sin educación, el modo de vestir
de los papás, el carro y la casa en que
viven les da vergüenza. Al niño le
importa en demasía ser aceptado por
parte del anglosajón; de ese grupo que
él considera popular. Y cree que al
formar parte del rechazo contra sus
padres, contra los mexicanos
indocumentados, va a ser aceptado.
Si nosotros como padres sólo
aceptamos tal situación mediante el
silencio o con gritos, estamos
permitiendo que nuestros hijos formen
una imagen negativa de ellos mismos
como mexicanos y de nuestros
hermanos inmigrantes como seres
inferiores. Y por más que quieran
cambiar su nombre de José a Joe, al
verse al espejo no podrán quitarse el
rostro mexicano.
La solución es informar a nuestros
hijos de nuestra historia, de nuestros
héroes mexicanos y chicanos. El tener
conocimiento acerca de César Chávez
nos da la oportunidad de saber cómo
los inmigrantes documentados e
indocumentados ofrecen ganancias
económicas a este país. Chávez nos
enseña cómo estando unidos se
pueden cambiar las injusticias. Nos
hace sentir cuán capaces somos, ya
que precisamente él fue un campesino
y se convirtió en un líder de los
campesinos luchando por los derechos
civiles y su historia quedó impresa en
libros y su legado vivirá por siempre.
El que nuestros hijos sientan orgullo
de su cultura es esencial para una
identidad sana y esto es parte del
trabajo extra como padres que viven
en los Estados Unidos, ya que
necesitan hacer ese esfuerzo extra
para que sus hijos se desenvuelvan
mejor en este país y que, en lugar de
desear ser parte de la patrulla
fronteriza, sean abogados, médicos,
maestros o líderes -como César
Chávez-.
Parte de nuestra responsabilidad
como padres es educar a nuestros
hijos, no únicamente en lo bueno y en
lo malo, sino educándolos a través de
nuestra historia y la de líderes como
César Chávez.
“Los granjeros están involucrados en
la plantación, cultivo y obtención de la
abundante comida conocida en esta
sociedad. Ellos consiguen mucha de
la comida que nos alimenta a mí, a ti y a
todo el país y suficientemente como
para exportar a otros lugares.
Lo irónico y trágico de esto es que
después de su tremenda contribución
ellos no tienen dinero ni comida para
ellos mismos”. |