Por Jorge Mújica Murias
Confesemos dos cosas: una, es que
cuando lanzamos el boicot a la
Cervecería Miller hace unos días, en la
Plaza Federal de Chicago, enfrente de
300,000 inmigrantes que protestaban
en contra de la infame iniciativa de ley
HR4437, lo hicimos como una cuestión
fácil, una actividad más después de la
marcha. La segunda, es que cuando la
Millar llamó al Comité Chicago Anti
HR4437 cuatro días después y dijo que
quería sentarse a discutir las
condiciones para levantar el boicot,
nadie en el Comité tenía una idea exacta
de qué pedirle.
La explicación sencilla es que nunca
pensamos que una corporación como
la Miller, la segunda cervecera más
grande del mundo, nos fuera siquiera
a pelar. Estamos acostumbrados a
lanzar boicots a los que luego no les
damos seguimiento, o que son
imposibles de medir en su efectividad.
O boicots eternos, como el de las uvas
de California y el del Chicago Tribune,
que leemos en Internet para no comprar
el periódico.
Se requirieron varias reuniones
urgentes de miembros y no miembros
del Subcomité del Boicot para empezar
a poner las cosas claras. Además, al
colarse a un par de medios de
comunicación que había discusiones
con la Miller, las ideas llovieron por
docenas, desde las geniales hasta las
descabelladas. Alguien sugirió por ahí
que para congraciarse con nosotros,
la Miller pagara por los trasplantes de
órganos de todos los niños
indocumentados, que por ley federal
no pueden recibirlos como donativos y
los tienen que pagar.
Otro más proponía que la Miller
entregara un millón de dólares a cada
una de las organizaciones que forman
el Comité Chicago. Hay 77 en la lista
regular, más otra veintena que han ido
a una u otra reunión. Se argumentaba
que Miller tenía el dinero, porque tiene
un contrato de 100 millones de dólares
con Univisión, para publicidad por tres
años que incluye la Copa Mundial de
Fútbol de este año. Uno más proponía
que la Miller nos diera alguna zona para
distribución, como le hizo la Budwaiser
con cierto dirigente afro-americano
hace algunos años.
Pero hubo propuestas más sensatas,
y la atención no se desvió: el boicot
tenía un propósito político, no
económico. No íbamos detrás de los
dólares, sino por la derrota de la HR4437.
¿Hacer leña del árbol caído?
Nuestra primera victoria fue que este
boicot si funcionó. La Miller recibió
docenas de e-mails como uno que
decía: “Subject: Hola a quien
corresponda. Por favor dejen de
mandarme promociones o todo lo que
tenga que ber con la cerveza miller por
que no quiero sabes de nada que tenga
que ver con esa cerveza ni
promociones ya que ellos los dueños
apoyan la lay hr4437 la que castigaría
A TODOS LOS IMIGRANTES O
ILEGALES es por eso que no quiero
saber de esa cerveza ni sus
publicidades esto se lo haré saber a
todos mis amigos que visitan sus clubs
bueno gracias y paren de mandarme
esas publisidadaes”. (que conste que
es el original, con todo y faltas de
ortografía). En solamente dos horas, el
Comité Chicago y la Miller se pusieron
de acuerdo. Básicamente, los
inmigrantes requirieron el apoyo político
de la Cervecera, y lo lograron. Nehl
Horton, Vicepresidente de
Comunicaciones y Asuntos
Gubernamentales de Miller, declaró que
la “Miller Brewing Company se opone a
cualquier legislación que trate
injustamente y busque reducir la
inmigración”. Recordó que la Miller fue
fundada por un inmigrante alemán hace
151 años, y que “apoyamos el libre
movimiento de la gente, el trabajo, las
mercancías y los servicios en una
economía global, con protección especial
a los individuos y sus familias”.
También se comprometieron a ayudar
a cabildear con varios miembros del
Senado, clave en las decisiones sobre
inmigración; a publicar en inglés y
español su declaración contra la
HR4437 y en favor de “una reforma
inmigratoria apropiada que proteja los
derechos de los indocumentados”.
Por último, se comprometieron a un
plan a largo plazo para trabajar con las
organizaciones reales de inmigrantes,
con un enfoque especial en la ayuda
por medio de becas a los estudiantes
indocumentados. Eso queríamos y lo
conseguimos. Hay que aprender a
ganar. Ya podemos tomar Miller, y en
unos días anunciaremos quien sigue. |