Por: Doctora Luz
A pesar de tener conciencia de que
el sexo es parte fundamental en la vida
del ser humano y que si
prescindiéramos de éste la humanidad
se extinguiría, el tema del sexo crea
una serie de reacciones: morbo,
vergüenza, tentación, atracción, cautela,
coraje, deseo, etc. De esta
manera, les voy a compartir ocho
factores necesarios para tener una
relación sexual viva.
Primer factor: sentir confianza. El
sentir confianza consiste en dos
partes: primero, tener confianza en uno
mismo y segundo, en tu pareja. Cuando
estamos desnudos es cuando somos
más vulnerables; el sentir confianza en
ti mismo es aceptar tu cuerpo para
poder entregarlo. Tu percepción y tus
creencias influyen en la calidad de
confianza y esto te permitirá gozar la
intimidad. El sentir confianza con tu
pareja te da la oportunidad de acercarte
y no preocuparte de ser rechazado o
cuestionado.
Segundo factor: saber dar y recibir
placer. Una relación es de dos personas
y si uno siempre da y el otro
únicamente se limita a recibir, el que da
-con el tiempo- se queda vacío. En otros
casos, si das y el otro no sabe recibir,
el que da se siente rechazado; pero si
los dos se preocupan el uno por el otro
y los dos saben recibir y dar, todo el
momento será gratificante para ambos.
¿A poco no vale la pena vivir así?
Tercer factor: sentir plena libertad de
expresar y sentir amor. La libertad de
ser uno mismo sin temor de ser
rechazado. El buen sentido del humor
en la habitación es importante, ya que
teniendo la libertad de expresar
(sentimientos, emociones, gustos, etc.)
en ocasiones puede ser gracioso y
placentero para la pareja.
Cuarto factor: estar presente
emocionalmente y en pensamiento. Tu
pareja debe ser lo más importante en
ese momento. Si tú crees que tu pareja
no se va dar cuenta de que estás
pensando en alguien más o bien, en
algo más (como en el trabajo, el hogar,
los hijos), esto es, tu pensamiento no
corresponde al hecho de estar en la
intimidad con tu pareja, te equivocas.
Al vivir un momento donde estuvieron
los dos presentes tanto en cuerpo,
mente y emociones te deja un sabor de
satisfacción completa. Amaste y fuiste
amado y culminó con un orgasmo -¡qué
regalo de Dios!-.
Quinto factor: permitirte experimentar
y expresar variedad para mantener viva
la relación. Si conforme pasan los años
se repiten las mismas posiciones,
horarios y lugar donde compartes la
intimidad, uno —o ambos— terminan
aburriéndose. Pero si hay confianza,
saben dar y recibir con plena libertad
de expresión, ambos están pre-sentes
—física y mental-mente—, no les va a
costar trabajo crear fantasías o juegos
para los dos. Eso sí: tengan cuidado
de no cruzar líneas que pudieran
destruir la relación.
Sexto factor: saber lo que te gusta a
ti y lo que le gusta a tu pareja. Si tú
conoces tu cuerpo y sabes dónde
sientes placer o la cantidad de presión
que te gusta (intensidad de caricias en
las zonas sensibles del cuerpo),
entonces, comuní-caselo —
verbalmente— a tu pareja. La cultura
ha puesto toda la responsabilidad al
hombre; pero yo les digo: ¿cómo va a
saber un hombre en qué parte del
cuerpo –de su parejasiente más placer
si él no tiene el cuerpo de una mujer y
viceversa? Así que, al explorarse,
comuníquense lo que les gusta.
Mucho ojo: ¡No vayan a decirle a su
pareja —después de leer el presente
artículo—: “qué malo/a eres en la cama”;
mejor lean juntos el artículo y compartan
su punto de vista, aplicando dichos
consejos de acuerdo a su situación,
no a la pareja en general.
Séptimo factor: usar todos sus
sentidos en la habitación. Utilicen aromas,
sabores, palabras, gemidos,
caricias y, sobre todo, su imaginación.
De esta manera, los sentidos del tacto,
la vista, el oído, el gusto y el olfato
estarán al 100% y completamente
estimulados.
Octavo y último factor: la educación
sexual. La información sexual
enriquecerá su vida en la habitación, y
en el momento que se presente algún
problema, ya sea causado por un
trastorno o padecimiento médico o personal,
lograrán tomar mejores medidas
para solucionar el problema.
La unión de estos factores:
confianza, saber dar y recibir, gozar
en libertad, estar presente
emocionalmente y en pensamiento,
saber lo que te gusta a ti y lo que le
gusta a tu pareja, la educación sexual,
y sentir cariño por la persona, el simple
acto sexual se convierte en “hacer el
amor”, y si a lo anterior le añades la
experimentación, la espontaneidad y la
variedad usando todos tus sentidos,
equivale a gozar tu sexualidad toda la
vida. |