
| |
|
La Columna Vertebral
|
|
Un Servicio de La Red Hispana
|
| |
|
Por: Luisa Fernanda Montero
Son más de doce millones, según las
últimas cuentas, trabajan de sol a sol;
según las cuentas viejas, no están
pidiendo amnistía por que ya les dijeron
que no, y entendieron.
Son trabajadores, lo que hace honor
al más puro estilo de vida
estadounidense, porque dicen, el
trabajo dignifica, eso dicen, falta ver.
Habrá que ver si dignifica también a
los trabajadores inmigrantes, a los que
hacen por el pan de sus hijos las
labores que otros desechan, a los que
arriesgan sus vidas sometiéndose
muchas veces a empleadores
inescrupulosos, a los que si, son
capaces de atravesar una frontera
cundida de peligros para llenar el
estomago de sus familias y darles un
techo donde vivir dignamente, eso,
dignamente, el punto esta en la
dignidad.
Los más de 30 mil inmigrantes que se
apostaron frente al capitolio en Washington,
saben de dignidad, y eso, el
respeto a la dignidad es lo que están
pidiendo.
Están pidiendo que se valore su
trabajo en sus Justas proporciones,
que no se les tilde de terroristas y que
no se les mande de vuelta.
Regresar a más de doce millones de
inmigrantes sería una catástrofe
humana, una debacle económica y una
vergüenza para Estados Unidos. Sin
embargo la propuesta está sobre la
mesa.
El tema esta candente, los gobiernos
latinoamericanos han hecho presencia
a través de sus cancillerías y
embajadas, algunos han hablado en voz
alta y otros apenas si han hablado, pero
se abona el esfuerzo, teniendo en
cuenta que muchas de sus economías
no pueden prescindir del aporte que
representa en envío de remesas y que
le futuro de muchos depende de ello.
“Abogamos por la aprobación de una
reforma migratoria integral” aseguró el
presidente salvadoreño Elías Antonio
Saca durante su reciente visita a la
Casa Blanca.
Una reforma migratoria integral
implica una legislación que dignifique el
trabajo del inmigrante y que valore su
aporte a la sociedad, pero que también
le permita, antes o después, acceder a
un estatus definitivo, que con el tiempo
le abra la puerta a la ciudadanía.
El debate
ha empezado en el senado.
En la primera línea de discusión esta la
polémica propuesta del republicano de
Winsconsin James Sensenbrenner; el
proyecto de ley HR 4437 aprobado ya
por la cámara de representantes, insta
a la construcción de un muro fronterizo,
cancela la lotería de visas, acelera las
deportaciones y criminaliza la
inmigración ilegal.
Por suerte no todo parece ser tan
negro y dicha ley -al parecer – quedará
enterrada en el senado, donde ha sido
calificada de extremista por
representantes de ambos partidos.
La prioridad, sin embargo, es la
seguridad fronteriza, eso lo tiene claro
todo el mundo, y nadie le puede negar el derecho
a un país de protegerse,
sobre todo después de un 11 de
septiembre.
Así las cosas, el proyecto más
realista y equilibrado es el presentado
por el senador demócrata Edward
Kennedy y su colega republicano John
McCain que aunque no resta
importancia a la seguridad fronteriza,
se aleja del espectro poco realista de
los trabajadores temporales y abre la
puerta a una legalización permanente.
Pero la noticia de esta semana tiene
nombre propio: Arlen Specter.
El plan presentado por Specter,
republicano de Pennsylvania y
presidente del Comité Judicial del
Senado descarta la construcción de
un muro en la frontera con México pero
solicita un estudio federal para revisar
su viabilidad, lo que a la larga dejaría
en manos del gobierno la decisión final.
Specter propone la creación de una
nueva visa de trabajo – la H2C – para
trabajadores extranjeros que tendría
una duración de 3 años renovables al
término de los cuales el trabajador
deberá abandonar el país.
Para aquellos que ya habitan tierras
americanas Specter plantea la entrega
de un permiso laboral condicional de
no inmigrante a quienes hayan llegado
a Estados Unidos antes del 4 de enero
del 2004 y que puedan demostrar cierta
estabilidad laboral.
Para tal efecto los trabajadores serán
investigados por el FBI, deberán
someterse a un examen médico y sus
empleadores tendrán que pagar una
multa de 500 dólares al servicio de
inmigración
La iniciativa ha sido mayoritariamente
rechazada por los defensores de los
inmigrantes que no ven la solución al
problema en el otorgamiento de
permisos temporales que a la larga no
abren las puertas de una legalización
permanente.
Aunque para algunos es poco probable
que este año surja una reforma
migratoria, para otros más optimistas,
es “ahora o nunca” y ha llegado el
momento de que la Casa Blanca invierta
en el asunto su capital político, lo que
no parece tan viable si se tiene en
cuenta que la propuesta presidencial
se basa en la aprobación de una visa
de trabajo temporal por 3 años
renovables, al término de los cuales, el
extranjero debe abandonar el país.
Entre tanto algunos estados
continúan avanzando en sus políticas
antinmigrantes; Georgia, para no ir muy
lejos, acaba de aprobar una ley que
impone restricciones laborales y limita
la prestación de servicios a los
inmigrantes indocumentados que viven
en el estado.
Sin embargo otros parecen escuchar
la voz de la sapiencia, que recuerda
que Estados Unidos ha escrito las
páginas de su historia con el sudor y
el esfuerzo de millones de inmigrantes.
Entre ellos la senadora Hillary
Rodham Clinton, quien en una carta
abierta a expresado que apoya una
reforma migratoria que no prescinda
de la importancia de reforzar la
seguridad fronteriza, pero que incluya
penalidades para aquellos que abusan
de los inmigrantes indocumentados,
posibilidades de reunificación familiar
y un camino a la ciudadanía para
aquellos que trabajan duro, pagan
impuestos y respetan la ley.
Los inmigrantes quieren tranquilidad,
quieren tener la posibilidad de confiar
en un futuro posible, quieren vivir con
sus familias, quieren la dignificación de
su trabajo, quieren creer en el sueño
americano. ¿Acaso es demasiado?
Habrá que ver.
Amigo lector de La Columna Vertebral;
usted puede acceder información
de servicios en su comunidad llamando
a La Línea de Ayuda de la Fundación
Self Reliance al 1-800-473-3003 |