Jorge Morales Almada
El saldo en Irak ha sido catastrófico,
opinan los activistas en contra de la
guerra. Tres años se han cumplido
desde que Estados Unidos decidió
invadir esa nación y los soldados
estadounidenses muertos suman ya
2,316.
¿Civiles? Esos se cuentan por
decenas de miles y se estima que la
cuenta, hasta ahora, pudiera llegar
hasta los 100 mil muertos. Mientras
tanto, la amenaza de una guerra civil
en Irak está latente ante un enemigo
desconocido, un ejército oculto que
se cree agrupa a unos 18 mil soldados
insurgentes.
Es una guerra que está generando
más odio hacia Estados Unidos,
comentan los que se oponen a la
ocupación de Irak. Muchos de ellos
marcharon ayer y el fin de semana en
distintas ciudades del país para
recordar una fecha considerada
trágica.
La ofensiva militar de Estados Unidos
se inició el 20 de marzo de 2003,
justificada con el argumento de que el
presidente iraquí poseía armas de
destrucción masiva. Dicho armamento
nunca fue encontrado, pero el
presidente George W. Bush alegó que
el mundo estaba mejor sin Sadam
Husein.
Ayer el presidente estadounidense
volvió a defender la decisión de invadir
Irak, porque “la democracia es el mejor
antídoto contra el terrorismo”.
En el mensaje a la nación dado en la
ciudad de Cleveland, Ohio, Bush
aseguró que Estados Unidos no
abandonará Irak porque representa un
“escenario de guerra” en la lucha global
contra los terroristas.
A pesar de las noticias diarias sobre
asesinatos, explosiones, emboscadas,
matanzas, etc., y reconociendo una
situación tensa, Bush dijo que la
estrategia militar está surtiendo efecto
en Irak y puso como ejemplo la ciudad
de Tel Afar.
En esa ciudad, dijo el Presidente, se
han logrado avances contra grupos
terroristas. “El ejemplo de Tel Afar me
da confianza en nuestra estrategia,
porque en esa ciudad vemos el
bosquejo de un Irak por el que nosotros
y el pueblo iraquí hemos estado
luchando”, mencionó.
Ayer, durante una manifestación en
la Universidad Estatal de California en
Northridge (CSUN), alrededor de 200
integrantes del Movimiento Estudiantil
Chicano de Aztlán (MEChA) se unieron
a la caminata que desde el 12 de marzo
realizan activistas contra la guerra, de
Tijuana a San Francisco.
Ahí, uno de los líderes de la caminata,
Fernando Suárez del Solar, padre de
uno de los primeros soldados latinos
muertos en Irak, dijo que el balance de
estos tres años de guerra ha sido
totalmente catastrófico.
“Porque miles y miles de niños
inocentes están muriendo, ya van
más de 2,300 soldados muertos, muy
al contrario a lo que pasó en la Guerra
de Vietnam, cuando en los tres
primeros años murieron 397, y dicen
que vamos ganando, según las
palabras de la Administración Bush”,
comentó.
En lo que fue el noveno día de
caminata, Suárez del Solar, de 50
años de edad, se veía cansado y lo
aceptó. “Físicamente, ya no aguanto
los pies, pero la energía que me
transmiten estas danzas aztecas y los gritos de
los jóvenes me hacen
seguir adelante”, dijo en referencia a
grupos de danzantes y estudiantes de
MEChA que encabezaron ayer la
caminata.
Junto a él estaba Pablo Paredes, ex
soldado que se negó a ir a la guerra, y
quien lo acompaña en la travesía.
“Hoy se cumplen tres años, y como
activistas, lo que queremos es que se
acabe ese derramamiento de sangre
en Irak. Tenemos que recordar esa
fecha tan cruel, el 20 de marzo”,
comentó.
La noche del domingo, otro de los
soldados que decidieron manifestarse
como objetores de conciencia, Camilo
Mejía, se unió a la caminata luego de
participar en otra protesta en los
estados devastados por el huracán
Katrina.
“Es bueno que la gente empiece a
unirse para reclamar y exigir un fin a
esta guerra, no sólo a la guerra criminal
en Irak, sino a la guerra interna en
Estados Unidos en contra de los latinos,
de los pobres, de la educación, de las
minorías, de las libertades… es hora
de que la gente empiece a juntarse más
para reclamar el regreso de la
democracia y la libertad en Estados
Unidos, porque la injusticia no tiene
Cumple tres años la guerra...
fronteras para este sistema, la injusticia
puede ser en Irak, aquí o en cualquier
parte del mundo siempre y cuando
pueda ganar algo de dinero”, opinó este
joven de padres nicaragüenses.
Otra de las participantes en la marcha
de ayer, Anabel Valencia, residente de
Tucson, Arizona, cuyo hijo ha ido tres
veces a Irak y su hija estuvo también
en la guerra durante un año, consideró
que “vamos de mal en peor”.
“Esto tiene que terminar pronto, es
demasiada la gente que está muriendo,
es demasiada la violencia, están
muriendo cientos y cientos de niños
que no tienen la culpa de nada”, dijo
esta mujer que hace dos años visitó
Irak.
“Cuando llegué allá pude ver el horror
de la guerra, pude ver niños
inocentes sin brazos, sin piernas,
edificios bombardeados, el odio de la
gente iraquí hacia los militares.
Entonces me dije, pues qué estamos
haciendo aquí, se supone que vinimos
por armas de destrucción masiva, no
por petróleo. Porque yo lo vi, a mí nadie
me lo contó”, agregó la señora Valencia. |