Miles de indígenas radicalizaron
las
protestas en Ecuador, convocadas
desde la semana pasada contra las
negociaciones del Tratado de Libre
Comercio (TLC) con Estados Unidos,
mientras que el gobierno hizo un
llamamiento al diálogo.
El presidente de la Confederación de
Nacionalidades Indígenas (Conaie), Luis
Macas, indicó que la protesta
continuará hasta que el gobierno
acepte convocar a una consulta popular
sobre el TLC, además de expulsar
del país a la petrolera estadounidense
Occidental (Oxy), acusada de violar un contrato
para explotar crudo en la
Amazonia.
Macas reprochó al gobierno por
ordenar una dura represión contra los
manifestantes y por difundir
informaciones para, supuestamente,
desprestigiar a su organización.
Santiago de la Cruz, vicepresidente
de la Conaie, indicó que al menos unos
30 indígenas han sufrido heridas
graves durante las manifestaciones, y
que unos cien campesinos han sido
detenidos.
El ministro de Gobierno (Interior),
Felipe Vega, que ayer tomó posesión
del cargo, indicó que abrirá una puerta
al diálogo con los indígenas, para
intentar poner fin a la protesta.
El gobierno, dijo Vega, va a “abrir una
puerta y si alguien de ellos [Conaie]
quiere acercarse a dialogar, lo hará;
pero una cosa es aceptar el diálogo y
otra es una actitud beligerante”.
Vega rechazó el anuncio de varios
dirigentes indígenas que han
amenazado con ocupar la capital
ecuatoriana, para exigir que se
suspendan las negociaciones del TLC.
“Tenemos la obligación constitucional
de garantizar que eso no suceda”,
advirtió Vega, tras indicar que la fuerza
pública impedirá cualquier intento de
convulsionar a la capital.
“Tenemos la obligación constitucional
de garantizar que eso no suceda”,
advirtió Vega, tras indicar que la fuerza
pública impedirá cualquier intento de
convulsionar a la capital. |