
Las parejas
inactivas
sexualmente no son felices
Por: Doctora Luz
El tema de la sexualidad dentro de la
pareja es tan amplio, tan extenso, que
tomaría mucho más que un espacio en
una revista o periódico para explicarlo.
El que una pareja no tenga relaciones
sexuales es un claro indicador de que
existen problemas dentro del matrimonio.
Son muchas y variadas las razones
por las que esto sucede; pueden ser
daños emocionales por experiencias
negativas en la niñez, problemas de
salud, la influencia cultural (clichés),
aspectos religiosos, y otras más
comunes como discordias, problemas
sin resolver, algún suceso en el pasado
que no se perdona o bien, el no saber
comunicarse todo esto entre las
parejas.
Muchos de los comportamientos
sexuales de un adulto tienen que ver
con la vida que vivió en la infancia desde
las pláticas, consejos, tabú que
escucho de los adultos, de sus padres
y amigos. Las buenas o malas
experiencias que vivió con otros de su
edad (o con un adulto); todo esto —
cuando llegas a la etapa adulta—, crea
el rechazo, coraje, asco, indiferencia,
diferentes tipos de disfunciones
sexuales o el deseo de tener una
relación sexual satisfactoria donde se
vive el placer sin culpas.
Médicamente hablando pueden
existir problemas sexuales entre tu
pareja y tú y éstos están relacionados
con la salud. Es importante reconocer
que tienes un problema sexual y que
esto no te hace sentir menos. No te
culpes, ni culpes a tu pareja. Lo mejor
que se puede hacer en estos casos es
consultar a un médico con
conocimientos en el área de sexualidad
y, posteriormente, acudir a un sexólogo.
En el hombre, el problema más
común es el no tener erección. Las
estadísticas de los Estados Unidos
calculan que entre 10 a 20 millones de
hombres en sus 40 años de edad lo
padecen y con los años se ha ido
incrementando. Otra dificultad sexual
en el hombre es la eyaculación
prematura, donde la mayoría del tiempo
—sin desearlo— eyacula con un
mínimo de estimulación antes o durante
la penetración, creando problemas en
la pareja.
En la mujer existen dificultades de
excitación, dificultad para tener un
orgasmo, dolor antes, durante o
después del coito, y dificultad donde la
mujer experimenta espasmos
involuntarios de los músculos
localizados en el área vaginal que
afectan a la penetración.
Afortunadamente, existen soluciones
para casi todos los problemas
mencionados que atañen a hombres y
mujeres, como: visitar al médico
especializado: endocrinólogo, urólogo,
ginecólogo, neurólogo. El médico puede
encontrar si los problemas son
orgánicos o psicológicos; por ejemplo,
si son causados por una infección, por
un desbalance hormonal, mala
circulación, daños vasculares,
enfermedades como la diabetes, prostatitis,
alcoholismo, drogadicción,
cirugías con consecuencias o algún
medicamento que el paciente esté
tomando y en unos casos, el ciclismo o
el exceso de deporte.
Existen tratamientos dentro de la
medicina para ayudarle a usted o a su
pareja para tener una mejor relación
sexual: Tratamientos hormonales,
medicamentos (viagra) cremas,
inyecciones, implantes… También
cuentan con el equipo necesario (vaginal
photoplethysmography) para
hacerle estudios que detectan la
temperatura del movimiento sanguíneo,
o un instrumento llamado
biothesiometer que se usa para detectar
la sensibilidad del clítoris.
Otros problemas sexuales que no
tienen nada que ver con el asunto
médico (orgánico) o con la niñez, son
los problemas entre la pareja o
personales; el poco conocimiento que
tiene usted con su pareja, la depresión,
dietas, baja estima, bebé recién nacido,
coraje a la pareja, percepción negativa
de su cuerpo, diferentes creencias
sobre el sexo entre la pareja, juegos de
poder y control, estrés, cansancio, etc.
La educación sexual es muy
importante (sexólogo) porque al tomar
clases o terapias privadas le ayudará a
entender de dónde provienen sus
problemas sexuales y cómo gozar su
relación intima con su pareja.
Una indicación de satisfacción sexual
es estar sexualmente activos en un
estado mental sano donde tú percibes
que tu pareja se siente sexual-mente
satisfecho(a), tanto de la cantidad de
veces que tengan relaciones como los
juegos y momentos que comparten en
la recámara. La esencia de una sana y
muy buena relación es el sentir que
pueden hablar libremente, y expresar
lo que sienten y lo que quieren de su
pareja; qué partes le gusta que le
acaricie, la clase de juegos que le hacen
sentir más cómodo(a), etc. Con la
comunicación se aclaran muchas
discordias y se van trabajando otras;
aprendes a conocer más de tu pareja,
el coraje y resentimiento desaparecen. |