Por Karina Flores-Hurley
No existe milagro más maravilloso
que el de la vida. La maternidad es, sin
duda, una bella etapa en la vida de toda
mujer, pero también una llena de
temores. Esta segunda vez en el oficio
de ser madre, me di cuenta de que aún
hay mucho por descubrir, sobre todo en
lo que respecta al cuidado de un recién
nacido, su seguridad y bienestar.
No fue hasta hace poco y con motivo
de una información brindada en el hospital,
que me interesé por conocer más
sobre un terrible enemigo de los bebés:
el Síndrome de Muerte Infantil Súbita
(SMIS). Conocido por sus siglas en
inglés como SIDS, se refiere a la causa
de muerte —aparentemente inexplicable—
de un infante menor de un año
de edad.
La forma más común en la que se
manifiesta es mientras el bebé duerme.
Precisamente por eso es conocida por
muchas personas como ‘muerte de
cuna’, lo cual no significa que las cunas
sean la causa de SMIS.
¿Y entonces, cuál es la causa de una
muerte repentina en un recién nacido?
Se esperaría que, en pleno siglo XXI y
después de treinta años de
investigación, la medicina moderna sea
capaz de responder a esta pregunta. Sin
embargo, el síndrome de muerte infantil
súbita aún continúa siendo un misterio.
De acuerdo a un estudio realizado por
la CDC y el Centro Nacional de
Estadísticas de Salud, publicado en el
Instituto Americano de SMIS, la
incidencia de este síndrome en los
Estados Unidos ha disminuído
dramáticamente desde los años
ochenta. Sin embargo, aún sigue siendo
la primera causa de muerte en los
bebés de entre un mes y un año de vida.
Extrañamente, la mayoría de muertes
causadas por SMIS ocurren en los
bebés de entre dos y cuatro meses de
edad. No existe motivo evidente por lo
cual esto sucede con mayor regularidad
durante esta etapa de la vida, así como
tampoco se sabe por qué afecta con
mayor incidencia a ciertos grupos
étnicos. Los bebés de origen afro
americano, por ejemplo, son dos veces
más propensos de ser víctimas de
SMIS que los bebés blancos no
Hispanos –mientras que en el caso de
los bebés nativo americanos, la
incidencia se triplica.
Si bien los doctores y expertos en el
cuidado infantil no tienen respuestas en
lo que concierne a esta misteriosa
causa de muerte infantil, sí están de
acuerdo en que existen factores de
prevención, los cuales pueden ponerse
en práctica tanto durante la etapa de
gestación como durante el primer año
de vida del infante.
Es muy importante llevar un programa
de cuidado prenatal, ya que una
adecuada nutrición durante la dulce
espera es una forma de prevención del
embarazo prematuro, el cual, a su vez,
es un factor de riesgo de SMIS.
Consecuentemente, resulta fundamental
evitar el uso de drogas, alcohol y
tabaco durante la etapa de gestación.
Los expertos también recomiendan
esperar un intérvalo de al menos un año
entre embarazos, pues de acuerdo a
estudios realizados, parecen disminuir
la incidencia de SMIS en los bebés.
Si ya tiene a su bebé consigo en casa,
existen varios pasos que se pueden
tomar para disminuir el riesgo de SIMS.
El primero y más importante es el de la
posición de los bebés al dormir o tomar
una siesta: deben hacerlo boca arriba,
sobre sus espaldas. Tal vez el mayor
temor de los padres respecto a esto es
la posibilidad de atragantamiento. No
es el caso —los bebés pueden tragar o
escupir automáticamente los fluídos.
Además, no ha habido un incremento
del índice de asfixia o atragantamiento
en los bebés que duermen en esta
posición.
Los bebés deben dormir siempre
sobre una superficie firme, y nunca
sobre almohadas o cualquier otra
superficie suave. Además, mantenga
alejados del área de dormir de la cuna
cualquier objeto o juguete.
Si bien es común que los recién
nacidos y bebés pequeños duerman en
nuestra habitación, no se debe permitir
que lo hagan en camas o sofás con
otros adultos, incluyéndonos a nosotros
mismos.Si lo amamanta durante la
noche, sea cautelosa y, una vez que
haya terminado, regréselo a su cuna.
Evite que su bebé se sobrecaliente.
Tanto la temperatura del cuarto donde
duerme como la ropa que lleva, deben
resultarle cómodas. Y, por último, no
fume y evite que otros lo hagan cerca
de su bebé. Los estudios demuestran
que el tabaco podría ser uno de los
elementos causantes de SMIS.
Actualmente existen muchas
organizaciones dedicadas a la
investigación y difusión de información
preventiva sobre el SMIS. Se espera
que durante los próximos años,
mayores estudios puedan brindar una
explicación a tan misterioso mal. Si
desea información en español y
referidos a servicios de salud en su
comunidad llame a la Línea de Ayuda
de la Fundación Self Reliance al 1-800-
473-3003. |