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Francisco Robles Nava
Los presidentes de México,
Vicente Fox, y de Estados
Unidos, George W. Bush,
abordaron ayer por teléfono los
temas de migración, seguridad
fronteriza y lucha contra la
delincuencia organizada.
Al dar a conocer la
conversación telefónica,
sostenida en horas de la
mañana, la Presidencia de la
República informó que “ambos
mandatarios intercambiaron
puntos de vista respecto del debate
sostenido” en tales áreas.
Sobre el asunto del combate
Bush y Fox afinan el tema migratorio
a la criminalidad, los dos gobernantes
“coincidieron en la importancia de la
cooperación bilateral para enfrentarlo”.
Inclusive el presidente Fox
aseguró
a su homólogo que “existe disposición
de su gobierno para reforzar la
comunicación y coordinación” con las
autoridades estadounidenses que están
encargadas de luchar contra la
delincuencia.
Propuso que tal acercamiento y
colaboración se concretaría por medio
del secretario de Gobernación de
México, Carlos Abascal Carranza, y por
parte de Estados Unidos a través del
secretario de Seguridad Interna,
Michael Chertoff.
Sin embargo, la Presidencia no
detalló en torno a lo que Fox y Bush
hablaron acerca de los tópicos que
tienen que ver con el fenómeno
migratorio y la seguridad en la frontera.
Mientras que para el gobierno
estadounidense es de alta
trascendencia el fortalecimiento de las
medidas de seguridad en la franja
fronteriza, para el gobierno mexicano
es de igual importancia la reforma
migratoria que en las próximas
semanas se debatirá en Washington.
El nulo acuerdo para
regularizar la
situación migratoria de los
indocumentados y de los flujos de
trabajadores al extremo norte de la
frontera es considerado el mayor
fracaso del actual gobierno de México,
en términos de política exterior.
En semanas recientes las
relaciones
bilaterales han sufrido un deterioro, de
acuerdo con analistas, como
consecuencia de las críticas que las
autoridades norteamericanas han
hecho a las mexicanas sobre el exceso
de violencia propagada por los cárteles
de las drogas, así como la presunta
colaboración de militares con dichos
narcotraficantes.
Uno y otro presidente
iniciaron sus
respectivas gestiones, hace cinco años,
en un ambiente de optimismo y afinidad
que hacía pronosticar la materialización
de un compromiso migratorio. Este
ánimo positivo se colapsó súbitamente
como efecto de los ataques a las torres
gemelas, en Nueva York. La prioridad
de Washington comenzó a ser la
seguridad interna.
Lo que viene
Los dos presidentes expresaron
ayer su
disposición, según la Presidencia, ante
la reunión que se prevé sostendrán a
finales de marzo próximo o en los
primeros días de abril. La fecha de este
encuentro será anunciada en breve por
las cancillerías de los dos países.
Durante la charla, Fox y Bush
hablaron
también sobre la importancia de la
próxima reunión de la Comisión
Binacional, que tendrá lugar en Estados
Unidos, el 24 de marzo próximo.
La conversación entre ambos
presidentes se produce después de que
la semana pasada se desplazara a
Washington un grupo de legisladores
mexicanos para presionar a favor de
una reforma migratoria “justa” ante sus
pares en el Congreso.
A ellos se sumó el secretario
de
Relaciones Exteriores, Luis Ernesto
Derbez, que cenó la noche del martes
con la secretaria de Estado,
Condoleezza Rice, y con los ministros
de Exteriores de Colombia, El Salvador
y Panamá.
Bush propone una reforma
migratoria
que incluya un programa de
trabajadores temporales pero hasta el
momento su proyecto no ha encontrado
una acogida entusiasta en el Congreso
de Estados Unidos.
Los demócratas consideran que
esa
propuesta se queda demasiado corta,
al no ofrecer una vía para la
naturalización, y los republicanos
opinan que es demasiado blanda y sólo
fomentaría la entrada de más
inmigrantes ilegales.
Según explicó el vocero de la
Casa
Blanca, Scott McClellan, en su
conversación con Fox, Bush “reiteró su
compromiso con una reforma de
inmigración” que abarque todos los
campos, “incluido un programa de
trabajadores temporales”.
Los dos mandatarios analizaron
igualmente la “asociación de seguridad
y prosperidad que han desarrollado
Canadá, México y Estados Unidos” y
hablaron sobre la posibilidad de una
reunión “pronto” sobre esa iniciativa,
agregó el portavoz.
Se calcula que cerca de 11
millones
de inmigrantes ilegales, la mayoría de
ellos mexicanos, se encuentran en
suelo estadounidense. |