Una mexicana que abandonó Nueva
York para vivir en una pequeña
población de Arkansas a fin de ofrecer
a sus tres hijos un hogar más seguro,
se declaró ayer inocente de asesinarlos.
Eleazar Paula Méndez, de 43 años,
fue acusada de tres homicidios, y el juez
ordenó que fuese sometida a un examen
psiquiátrico.
La policía encontró los cadáveres de
Elvis, de ocho años de edad, y de los
gemelos Samanta y Samuel, de seis
años, en la cama de su vivienda durante
el fin de semana, luego de una
llamada del preocupado padre de los
niños, que todavía vive en Nueva York.
El agente de policía John Partain dijo
ayer que Méndez estaba separada de
su esposo.
Méndez se desmayó cuando la policía
llegó a su hogar y al principio fue
hospitalizada por beber una sustancia
tóxica. Las autoridades dijeron que dejó
notas escritas en español que podrían
ayudar a determinar el motivo.
Se realizarán autopsias para
determinar si los niños fueron
envenenados o asfixiados, como la
madre le informó a la policía, señalaron
las autoridades.
Méndez, que habla poco inglés,
escuchó a un intérprete a través de auriculares
durante la audiencia del lunes.
Ella respondió “Sí” cuando se le
preguntó si entendía los procedimientos
judiciales.
Varios amigos dijeron que Méndez
brindaba buena atención a sus hijos y
que su esposo, Arturo Morales, de 37
años, pensaba unirse a ella en Arkansas
una vez terminara de pagar la
hipoteca de su casa.
“Muchas veces me mostró las fotos
de sus hijos”, dijo M. Rocio Maya, que
asistía a la iglesia católica Santa
Bárbara con Méndez. “Ella me mostró
cuando estaba embarazada de cada
uno de ellos, así como fotos de su
marido, y de la vida feliz que habían
vivido”. |