Cientos de miles de cubanos,
entre
ellos niños y mujeres embarazadas, se
beneficiaron de los proyectos
desarrollados por el Programa Mundial
de Alimentos (PMA) de la ONU que en
cuatro décadas aportó 234 millones de
dólares a la isla.
Además, Cuba se convirtió en
años
recientes también en un país donante,
explicó a periodistas la nueva
representante local de la institución,
Myrta Kaulard.
El PMA desarrolla su apoyo
nutricional actualmente en la nación
caribeña en dos direcciones: refuerzo
de comida a la población vulnerable —
especialmente en el oriente— y
cooperación con los afectados por
catástrofes como sequías y ciclones.
“Cuba es un país raro en
América
Latina, único, pues no hay baja
nutrición”, manifestó Kaulard, quien
indicó que sólo el 2% de los niños tienen
insuficiencia de hierro.
Aun así, la mujer explicó que
se busca
cooperar con las comunidades para
revertir los factores de la mala nutrición,
debido a una ingesta inadecuada de
vegetales —la dieta es demasiado rica
en granos y aceites— más un clima que
se tornó o demasiado seco o
huracanado.
Partiendo de un estudio
nutricional de
2000, el PMA determinó que los
ciudadanos en peor circunstancias son
los del oriente, por lo cual lleva adelante
un plan contra la anemia que beneficia
a 600 mil personas con unos cinco
millones de dólares anuales.
La entrega de meriendas
escolares y
bebidas fortificadas son la base de esta
operación.
Paralelamente, se realizan los
proyectos de emergencia tanto para
palear el efecto de la sequía como de
los ciclones.
En el primer caso se atendió
en 2005
a unos 773 mil niños y en el segundo a
otros 110 mil cubanos víctimas del devastador
huracán Dennis —en esta
operación se incluyó a ancianos—
entregándoles raciones de arroz, frijoles
y aceite.
“De todas maneras seguimos
preocupados por la sequía pues las
lluvias no fueron bastantes”, comentó
la funcionaria, quien además aseguró
que para este año su oficina se prepara
nuevamente para la temporada de
huracanes.
Kaulard se mostró satisfecha
con los
países donantes. En el caso del PMA,
los Estados entregan los fondos y es la
sede quien determina a qué nación
serán destinados por lo cual no se corre
el riesgo de condicionamientos
políticos, destacó la mujer.
Paulatinamente, Cuba pasó de
ser un
país receptor a uno donante, manifestó.
La Habana, por ejemplo, entregó 230
toneladas de galletas enriquecidas que
fueron destinadas para Haití.
También desde mediados de la
década pasada comenzó a donar
cuotas de azúcar, que alcanzaron
desde 1996 a la fecha las 19 mil
toneladas destinadas a atemperar las
crisis en Jamaica, República
Dominicana, Honduras o Corea del
Norte. |