El nuevo gobierno de Manuel
Zelaya
anunció ayer que dialogará en los
próximos días con las pandillas Mara
Salvatrucha (MS-13) y La 18 (M-18)
para que entreguen las armas y
desaparezcan de Honduras.
“Los pandilleros (mareros) han
pedido
dialogar con el gobierno y creo que
estoy obligado a escucharlos para
conocer sus expectativas”, dijo ayer en
rueda de prensa el ministro de
Seguridad, general retirado Alvaro
Romero.
“Las pandillas están buscando
una
salida de ese túnel donde se han metido
y hay que buscar la forma de darles una
oportunidad”, de incorporarse a la
sociedad mediante programas de
rehabilitación, agregó.
El ministro informó que el
primer
encuentro se realizará “esta semana” y
a la reunión han sido invitados como
mediadores el obispo católico Rómulo
Emiliani y el pastor evangélico Mario
Fumero, que desde hace algún tiempo
trabajan en programas orientados a
rehabilitar a los pandilleros.
“Lo que tratamos de hacer es
que
estos grupos depongan sus armas y
sus acciones delincuenciales en contra
de nuestra sociedad... y nuestra
intención es que no vuelvan a delinquir”,
afirmó.
Romero aseguró que “los
mareros
han existido siempre y no pertenecen a
organizaciones irregulares. No son
grupos armados, son delincuentes que
son utilizados por el crimen organizado,
lo que intentamos impedir”.
Emiliani dijo que “me gusta
mucho la
actitud de Romero y estoy dispuesto a
colaborar con su iniciativa”.
El obispo panameño ha mediado
en
dos ocasiones en 2003 entre los
mareros y el gobierno y en los dos
últimos años participa en negociaciones
para acabar con el enfrentamiento entre
la MS y La 18.
“En las dos oportunidades no
he
logrado éxito, aunque ahora espero
resultados positivos”, agregó.
Emiliani informó que “la M-18,
que es
menos numerosa pero más organizada
y disciplinada que la MS, busca una
reconciliación con la sociedad. Ellos
están listos para hablar con el Estado
porque desean reinsertarse en su
patria”.
Fumero, nativo de Cuba,
aseguró que
“hay que dar una opción a esos
muchachos porque buscan ayuda, pero
si la rechazan hay que aplicarles el peso
de la ley”.
Sostuvo que los pandilleros
“necesitan un trato humano. No hay que
negociar con ellos, hay que dialogar
para que depongan su actitud rebelde”.
Fumero trabaja desde 1977 en la
rehabilitación de los jóvenes. Su
programa ha rescatado a centenares de
muchachos con problemas de drogas
o conducta irregular.
El anterior gobierno del
presidente
Ricardo Maduro combatió con fuerza a
los pandilleros mediante la “ley
antimaras”, con la que también
encarceló a unos dos mil de sus líderes.
Esa norma la aprobó el
Congreso en
agosto de 2003 y prohíbe las operaciones de las
dos peligrosas y
rivales pandillas que agrupan a por lo
menos 40 mil jóvenes.
La legislación los castiga con
penas
de hasta 20 años en prisión y multas
de 50 mil dólares.
Los mareros controlan desde
1994
algunos barrios de ciudades del país,
donde roban autos, saquean casas y
aterrorizan a los vecinos.
Según las autoridades, ellos
estarían
enriqueciéndose como sicarios del crimen
organizado en Honduras porque
cobrarían hasta 100 mil dólares por un
asesinato por encargo.
En los últimos 10 años son
comunes
los asesinatos de personas en Honduras.
De acuerdo a las estadísticas
oficiales, más de cien políticos, obreros,
periodistas, campesinos e indígenas
han sido asesinados en circunstancias
no aclaradas por la policía. |