Eduardo Grunvald, M.D.
El invierno ya está sobre nosotros y
por lo tanto el resfrío se presenta con
más frecuencia. Usted conoce los
síntomas. La garganta dolorida, los
dolores de cabeza, la tos, el flujo nasal,
la congestión, estornudar, dolores
musculares, y la fiebre... y se podrían
mencionar muchos más.
Usted se toma tiempo del
trabajo y
debe ir en la brevedad posible a ver a
su médico, quien lo interrogará y
examinará, llegando a la conclusión que
no necesita tomar antibióticos.
¿Todo este esfuerzo para nada?
Bien, ¿Y las medicinas que
quedaron
del último invierno? ¿Por qué no usar
esas?
¿Vale la pena la conveniencia
de
tomar estas medicinas frente a las
posibles consecuencias? Realmente
¿podría estar usted causando más
daño?
Para contestar esta pregunta,
uno
debe entender mejor que es “el resfrío”.
“El resfrío” es simplemente
una
infección de virus en la mucosa del
sistema respiratorio. Puede ser una
infección de la nariz, de los senos
paranasales, de la garganta, o de las vías
respiratorias. Estas enfermedades
también pueden ser causadas por
bacterias, pero la inmensa mayoría son
por virus.
¿Pero qué se sabe sobre la
gripa?
Esto es una excepción... en cierto modo.
La gripa es causada por un
virus
llamado influenza. Hay medicinas —
llamadas antivirales— que pueden
acortar la duración de la enfermedad
si se empieza el tratamiento durante
los primeros dos días del comienzo de
los síntomas, pero estas medicinas no
son consideradas antibióticos
tradicionales.
¿Qué hacen los antibióticos?
Los antibióticos matan la bacteria. Ni
siquiera dañan al virus. La mayoría de
los res-fríos se curan solos. Inclusive
la bronquitis se cura sin tratamiento en
los adultos saludables.
Pero ¿Cual es el daño que se
hace al
tomar antibióticos?
Existe el riesgo impredicible
de
alergias y reacciones desfavorables
que, aunque raras, pueden ser serias.
Sin embargo lo más importante
desde
el punto de vista de la salud pública, es
el aumento a la resistencia. Digamos
que usted toma antibióticos con
frecuencia. Eventualmente, la bacteria
“más fuerte” o las que no son
exterminadas por la medicina, seguirán
viviendo. Cuando estos germenes
causan infecciones serias, los
antibióticos usados comunmente no
serán efectivos. Este fenómeno ya es
un problema en muchos hospitales y
podría causarle daño la próxima vez
que tenga una infección.
Por último pero sin restarle
importancia, existe un costo
innecesario cuando estas medicinas se
usan en forma inapropiada.
Esto no se debe interpretar
como que
su doctor no puede ayudarle para
aliviar estos síntomas miserables.
Diferentes medicinas —ya sea con o
sin receta— pueden actuar sobre una
tos persistente, en el flujo nasal
molesto o en una garganta irritada. Esto
es lo que llamamos un tratamiento
sintomático hasta que su cuerpo logra
vencer la batalla contra los virus
intrusos.
Así que la próxima vez que se
enferme y su doctor no le recomienda
antibióticos, recuerde que usted está
reservando las defensas hasta que
realmente las necesite. |