Por: Doctora Luz
Maribel, de 27 años, y la señora
Ramírez, llegaron molestas a mi oficina.
Maribel, con un semblante
melancólico,
confesó que no entendía por qué en la
época de navidad se deprime, sube de
peso, quiere únicamente dormir, no
tiene energías y desea comer pan, tortillas
y dulces, y lo peor del caso, es
que esta situación y estados de ánimo
perdura unos dos meses.
Ella recuerda claramente cómo
estaba llena de júbilo durante todo el
verano e incluso no tenía el deseo de
comer tanto. Aseguró que la navidad
es la causa de su depresión, puesto
que no encuentra algún otro motivo
para sentirse de esa manera. De esto
se viene percatando desde los últimos
cuatro años.
La señora Ramírez llegó
molesta a mi
oficina, ya que su esposo –a quien le
fue diagnosticado trastorno emocional
bipolar II- aprovecha casi todas las
navidades para hacerle la vida difícil,
ya que es en esa temporada cuando el
señor se deprime con mayor frecuencia
y ella cree que lo hace de manera
intencional con el propósito de pedir
más atención y que por este motivo ha
inventado su enfermedad emocional; y peor aún,
continúa de dos a tres meses
con esa actitud.
Nuestras amigas están en lo
cierto de
sentirse frustradas por una situación
que no pueden controlar y en gran parte
es porque ignoran lo que sucede: “una
depresión invernal”.
“La depresión invernal” es una
depresión que inicia durante el otoñoinvierno
y culmina en la primavera. Uno
de los síntomas predominantes es que
la depresión es recurrente; esto es,
vuelve a aparecer durante la misma
temporada: otoño-invierno. Otros de los
síntomas son: el sentirse melancólicos,
el tener mucho sueño y flojera, el saciar
su apetito por medio del constante
consumo de carbohidratos —lo que
ocasiona que suban de peso—; se
sienten ansiosos e irritables, tienen
dificultad para concentrarse así como
escaso deseo sexual, buscan estar
solos, y sienten perder interés por la
vida y, en unos extremos más drásticos,
experimentan pensamientos de suicidio.
Esta depresión invernal es más
común
en la juventud, en un promedio de edad
de 20 a 40 años. También es más común
en las mujeres. Otro factor que puede
originar dicha enfermedad es si la madre
o el padre tuvieron estos episodios
depresivos invernales, o si vives hacia
—o más cerca— del norte. Lo anterior
se deriva a una investigación en la cual
se demostró que el número de personas
que viven en Florida, tienen menos
depresión invernal que las personas
que viven en New Hampshire.
Surgimientos de enfermedades
de
trastorno emocional, como bipolar I ó II
(personas que sufren una depresión
mayor que no es causada por
problemas estresantes) suelen
aparecer (surgir) durante el invierno;
en otras palabras, las personas con
dificultades mentales tienen más
conflicto durante la época de invierno.
Hay investigaciones que
indican que
personas que nacen en la época de
invierno son más susceptibles a sufrir
depresión invernal.
¿Por qué sucede una depresión
invernal? La causa realmente no se
sabe. Pero las investigaciones nos indican
que en la época de invierno hay
menos horas de luz solar y existe un
cambio en nuestro reloj biológico durante
esta época. Norman Rosenthal,
experto en la depresión invernal, nos
explica que conforme los días son más
cortos entramos en una etapa de
hibernación. Cuando sucede esto, la
hormona melatonina se expulsa durante
la noche. Esta hormona forma
parte de la regulación emocional y nivel
de energía. Existen muchas
investigaciones donde se nos indica
que la falta de la hormona seratonina
causa depresión y la seratonina, la cual
es un neurotransmitor que se comunica
de neurona a neurona. En otra
investigación, dirigida por Levine,
Milliron y Duffy, estuvieron midiendo los
niveles de melatonina, cortisol y
testarrona en un grupo de personas
que viven en Alaska y que no estaban
adaptados al ambiente de dicho lugar y
encontraron que los niveles de cortisol,
como la melatonina, estaban fuera
de un rango normal. Esto probablemente
explica el alto nivel de depresión y
alcoholismo.
Para nosotros los latinos —que
venimos de climas más calurosos— nos
puede afectar el cambio al vivir en los
Estados Unidos; pero especialmente,
si vamos a vivir a lugares más fríos y
oscuros como el estado de Washington.
¿Qué soluciones existen para
mejorar la depresión invernal? Salga a
recibir los rayos del sol y acompáñelo
con una caminata. Levántese
temprano, no coma tantos
carbohidratos, ni café, ni azucares.
Permita que la luz del sol entre por las
ventanas de su casa y a la vez, busque
que le dé el sol lo más posible, y si tiene
la posibilidad, efectúe un viaje a un lugar
cálido.
Si el ejercicio, el comer bajo
en
carbohidratos, y el estar bajo la luz del
sol no es suficiente, existe un aparato
(el cual necesita del asesoramiento de
su doctor) que emana una luz brillante
diseñada para personas que sufren de
depresión invernal, donde sólo necesita
sentarse delante de ésta para que se
estimule la retina del ojo y produzca
más seratonina. El otro paso que se
recomienda consiste en asistir con un
psicólogo para que lo eduque más
acerca de este estado de depresión
invernal y, de este modo, reestructurar
los pensamientos negativos. En última
instancia, sería recurrir a un
medicamento para la depresión, pues
los medicamentos tienen
consecuencias secundarias, como por
ejemplo: pueden afectar el apetito así
como el sueño y la actividad sexual y
provocar, al mismo tiempo, mareos,
nauseas, temblor, ansiedad, molestias
estomacales, etc. |