Por Matilde Suescún
Crecimos seguros de que los reyes
eran magos, eran tres y que, siguiendo
la estrella de Belén, llevaron ofrendas
al niño Jesús. Pues parece que no hay
tal. En realidad, según una teoría, se
decidió que eran tres los Reyes Magos
en el siglo III, se convirtieron en reyes
en el siglo V y tardaron 500 años más
en hacerse magos.
El origen de los Reyes Magos
Lo único que queda claro al
leer el
Evangelio es que eran varios, que visitaron a
Herodes y que ofrendaron
al niño Jesús. Lo que no queda para
nada claro es cuántos eran, qué edad
tenían, de dónde venían, su raza o
aspecto. La historia se fue
construyendo poco a poco a través de
los siglos, de acuerdo al libro ‘’Mitos y
Ritos de la Navidad’’ de Pepe Rodríguez.
Hasta el siglo X se les
acreditaba
como sacerdotes persas de Mitra. Al
principio eran blancos, o, en algunas
versiones de la iglesia temprana, los
tres procedían de las tres razas
conocidas de la humanidad: europea,
asiática y africana, aunque todos en
las imágenes artísticas de aquéllos
tiempos, eran más blancos que la
harina. No es hasta el siglo XVI que
Baltazar aparece de raza negra.
Las tres razas
Así Melchor, según la leyenda,
es el
más anciano y pasó a simbolizar a los
europeos, ofreciendo a Jesús el oro;
Gaspar representa a los semitas de
Asia y trae el incienso; y Baltazar viene
de Africa con su mirra.
Dice el escritor Pepe
Rodríguez en
su libro, que con el descubrimiento de
América, la Iglesia pensó incluso en
darle su lugar a los indios en el cortejo.
Pero ya era muy tarde para agregar un
cuarto rey.
Dónde están hoy
Según una de las tantas tradiciones
de la Navidad, los Reyes Magos
partieron por mar hacia la India después
de ver al niño Jesús, advertidos por un
ángel del Señor. Allí el apóstol Tomás
los bautizó y los consagró obispos.
Se supone que sus restos
fueron
trasladados a Constantinopla, luego a Milán,
Italia, en el siglo IX, y finalmente a
Colonia, Alemania, en cuya catedral, se
cree, descansan aún sus restos.
¿Qué se celebra el 6 de enero?
El Día de Reyes se comenzó a
celebrar a principios del siglo III por los
cristianos orientales de Constantinopla,
coincidiendo con la fiesta pagana del
nacimiento del Aion, símbolo del Tiempo
Nuevo. En Occidente se practica desde
el siglo V.
La costumbre de traer regalos
surgió
a mediados del siglo XIX para
contrarrestar la tradición pagana de
San Nicolás, un obispo de la Iglesia oriental
que vivió en el siglo IV y que era
conocido por su generosidad con los
niños. San Nicolás ahora se ha
transformado en Santa Claus. Al
principio, los Reyes en lugar de
juguetes traían cosas como ropa,
comida, e incluso leña y carbón a los
niños que se portaban mal.
Hoy en día la lluvia de
regalos parece
no tener fin. En los países donde el Día
de Reyes sigue siendo el favorito de
los niños, éstos también reciben
regalos el día de Navidad, de parte del
Niño Dios o de Santa Claus.
Y mientras en México los niños
dejan
junto a sus zapatos leche y galletas
para alimentar a los Reyes, los
argentinos se preocupan más por los
camellos. Así que la víspera del seis de
enero les dejan pasto y agua para
calmar la sed de los dromedarios.
¡Ah! y una palabra de
advertencia:
Dice la tradición que los Reyes Magos
disponen de unos duendes que espían
a los niños a lo largo del año para ver si
se portan bien o mal.
¡A portarse bien! |