Por la espalda. Así mataron,
presuntamente agentes de la Patrulla
Fronteriza, a un joven migrante que la
noche del viernes 30 de diciembre
pretendía cruzar de manera
indocumentada a Estados Unidos por
la frontera Tijuana-San Ysidro, en un
cruce de la colonia Libertad conocido
como Cañón Zapata.
El balazo que dio muerte a
Guillermo
Martínez Rodríguez, de 20 años de
edad, fue por la espalda, reveló una
investigación pericial realizada por la
Procuraduría General de Justicia del
Estado (PGJE) en Baja California.
Francisco Castro Trenti,
director de
Servicios Periciales y jefe de detectives
de homicidios de la PGJE, dijo a
La Opinión que el impacto de bala tuvo
entrada por la espalda y salida por el
pecho.
“La intervención policial y
pericial
nos da que la muerte es causada por
arma de fuego, compatible con arma 9
milímetros o calibre 40, de acuerdo con
los orificios de entrada y salida”, indicó
Castro Trenti.
“El impacto entra en la
espalda y sale
por el pecho a la altura del corazón, la
distancia entre el agresor y la víctima
es mayor de dos metros y menor de
cinco, y el proyectil va de arriba hacia
abajo”, explicó el detective los
resultados de la trayectoria de bala.
Dijo que no fue posible
localizar el
casquillo porque la agresión ocurrió en
territorio estadounidense y tampoco se
encontró la bala porque el impacto fue
de entrada y salida.
La PGJE declinó la competencia
de
este homicidio por considerar que
corresponde al fuero federal y turnó el
caso a la Procuraduría General de la
República (PGR) el domingo 1 de enero
por la noche.
Al día siguiente, la PGR dio a
conocer
un comunicado en el que informa sobre
el inicio de la averiguación previa AP/
PGR/BC/TIJ/04/06-M-XI por el delito de
homicidio calificado en contra de quien
resulte responsable.
La Patrulla Fronteriza en San
Diego
reconoció que uno de sus agentes
disparó a una persona el pasado
viernes cuando intentaba cruzar la frontera
luego de que el migrante le
había lanzado piedras.
Raúl Martínez, portavoz de esa
corporación, declaró que en el área
donde ocurrió el incidente se ha
registrado un aumento de ataques contra
los patrulleros, a quienes les han
lanzado piedras, botellas, palos y otros
objetos, que ponen en riesgo la
integridad física de los agentes.
El cadáver de Guillermo
Martínez fue
sepultado ayer en un panteón de
Tijuana, donde su madre, Ofelia
Rodríguez, pidió a las autoridades
estadounidenses que asuman su
responsabilidad y que no dejen
desamparada a la familia de su hijo.
“Lo único que pido es justicia…
no
quiero que los niños queden
desamparados y después tengan que
vivir en las calles”, dijo la afligida madre
a los medios de comunicación.
Guillermo estaba casado y dejó
huérfanos a dos hijos de 3 años y 8
meses de edad. Tenía apenas año y
medio de haber llegado a Tijuana y sería
la primera ocasión en que intentaría
cruzar para reunirse con familiares que
residen en Pasadena, California, para
festejar el año nuevo y trabajar en la
pizca, según comentó uno de sus
hermanos.
El gobierno de México condenó
lo
sucedido y ayer mismo envió una nota
diplomática a Estados Unidos en la que
pide una investigación a fondo de la
agresión.
En la nota diplomática, según
publica
el diario El Universal, se expresa la
preocupación del gobierno de México
y se rechaza el uso excesivo de la
fuerza contra los migrantes.
El embajador de México en
Washington,
Carlos de Icaza, dijo que se
mantienen conversaciones a todos los
niveles con el gobierno de Estados
Unidos para que finalice la investigación
y se determinen responsabilidades.
Agregó que hasta el momento no
se le
ha dado al gobierno mexicano una
respuesta oficial de los hechos.
Claudia Smith, representante
de la
Fundación de Asistencia Legal Rural
de California, cuestionó sobre un
supuesto acuerdo entre México y
Estados Unidos para minimizar las
muertes que implicaba el uso de armas
no letales.
“Lo más preocupante es el
hecho de
que los patrulleros sigan armados con
pistolas que disparan balas
expansivas”, señaló en un
comunicado.
Trascendió entre algunos
reporteros
de la frontera que Guillermo Martínez
se dedicaba a cruzar personas, que
era un “pollero”, pero eso no pudo ser
confirmado.
“Según la versión preliminar
que
maneja la Patrulla Fronteriza, el agente
recurrió a la fuerza mortal, temiendo
que Martínez Rodríguez le arrojara otra
piedra, ya que supuestamente ya le
había arrojado algunas. Aunque fuera
así, e independientemente de si
Martínez Rodríguez era o no un
migrante, el disparo da lugar a una
serie de cuestionamientos,
comenzando por preguntarse si fue
una reacción desmesurada y, por lo
tanto, injustificada”, indicó Claudia
Smitth.
Para el coordinador de Asuntos
Internacionales de la diputación federal
del PRD, Juan José García Ochoa,
el gobierno de México ha sido “tibio”
ante la muerte de Guillermo Martínez
por parte de un agente de la Patrulla
Fronteriza, cuando debiera ser el principal
promotor de la aplicación de la
justicia en contra del agente.
Por su parte, el diputado
federal del
PRI, Carlos Jiménez Macías, advirtió
que esta muerte puede tensar las
relaciones de México con Estados
Unidos.
“Puede afectar muchísimo la
relación
y yo creo que esto es producto de esta
actitud que desde el Congreso de los
Estados Unidos, obviamente apoyada
por Bush, alienta a los grupos
antiinmigrantes y a los grupos radicales
en contra de los migrantes y que atenta
contra los derechos humanos de éstos.
Alimenta una ola de violencia
y de
xenofobia en contra de los mexicanos
que están allá”, declaró a medios de la
Ciudad de México. |