Al menos mil personas fueron
secuestradas en 2005 en México y 43
de ellas murieron en cautiverio, lo que
supera a los casos registrados en
cualquier otro país de América Latina,
incluida Colombia, señaló ayer una
organización privada.
El año pasado sólo se
denunciaron
300 de los más de mil secuestros
cometidos en México, que también
registró más de 1,500 asesinatos y una
creciente actividad de los
narcotraficantes, dijo a René Jiménez,
directivo de la organización “México
Unido contra la Delincuencia”, que
promueve acciones contra la violencia.
“Los mexicanos rehúsan
denunciar
los secuestros por temor a las
represalias de los delincuentes, porque
no confían en las autoridades o porque
perciben a muchos policías como
miembros o jefes de las bandas
criminales”, afirmó Jiménez.
Según el dirigente, el llamado
“secuestro express” se halla
prácticamente fuera del control de las
autoridades de Ciudad de México y
otras urbes del país.
Jiménez dijo carecer de datos
sobre
los fondos movilizados por la “industria
del secuestro” en 2005 en el país, pero
aseguró que se trata de “la segunda
actividad criminal después del
narcotráfico”.
El narcotráfico mueve al año
entre
30,000 y 50,000 millones de dólares en
México, según estimaciones privadas.
La violencia atribuida a los
narcotraficantes y secuestradores se
extendió en 2005 desde la ciudad de
Nuevo Laredo y otras localidades
fronterizas con EU a las regiones del
centro, el oeste y el sur del país, de
acuerdo con los dirigentes de “México
Unido contra la Delincuencia”.
A raíz de esa ola de crímenes,
EU
cerró por una semana su consulado
en Nuevo Laredo y alertó a sus
ciudadanos sobre el peligro que representa
visitar algunas localidades
de México, al tiempo que urgió a las
autoridades mexicanas a poner a raya
a los delincuentes.
Fuentes de la Procuraduría
General
de la República (PGR) consultadas por
EFE dijeron que no estaban de acuerdo
con las cifras suministradas por
Jiménez, pero se abstuvieron de
precisar cuántos secuestros registró
el año pasado y cuánto dinero movilizó
el crimen organizado.
La Agencia Federal de
Investigación
(AFI), el brazo operativo de la PGR,
tiene a su cargo el combate contra los
secuestradores, narcotraficantes y
otros criminales organizados en
México.
Ese cuerpo policial rescató en
2005
al técnico argentino de fútbol Rubén
Omar Romano, secuestrado en Ciudad
de México cuando salía de las
instalaciones del club Cruz Azul, y
arrestó a varios cabecillas del
narcotráfico y el secuestro.
El diputado opositor y miembro
del
comité de Seguridad Pública de la
Cámara Baja, Arturo Nahle, dijo ayer
que las cifras sobre secuestros y
asesinatos en México “no sólo son
superiores a las de Colombia, sino que
crecieron en 2005 con relación a 2004”. |