La Cámara Baja del Parlamento
japonés dio hoy su respaldo a la
privatización del servicio de correos,
reforma que se ha convertido en el
pilar de la estrategia política y
económica del primer ministro nipón,
Junichiro Koizumi.
La mayoría absoluta que tiene
en esa
Cámara el Partido Liberal Demócrata
(PLD) de Koizumi permitió la
aprobación de esta reforma, cuyo
rechazo en agosto pasado en el
Senado sirvió de argumento al primer
ministro para convocar los comicios
del 11 de septiembre, que ganó esa
formación.
En la votación de hoy, un
total de
338 diputados (de los 480 que
actualmente componen la Cámara
Baja) apoyaron la reforma postal y 138
la rechazaron, la mayor parte
pertenecientes al opositor Partido
Democrático.
La reforma de la ley de
privatización
del servicio postal pasó ya un primer
visto bueno de la Cámara Baja en julio
pasado por una exigua mayoría, pero
fue rechazado el 8 de agosto en el
Senado por la oposición y algunos
senadores disidentes del PLD.
Ese mismo día de agosto,
Koizumi
disolvió la Cámara Baja y convocó las
elecciones del 11 de septiembre, en
las que el PLD obtuvo una mayoría
aplastante.
Está previsto que el próximo
viernes
la reforma postal pase a ser examinada
y votada en el Senado, donde los elementos
recalcitrantes a la
privatización dentro del propio PLD que
votaron contra las enmiendas en
agosto ya han señalado que en esta
ocasión respaldarán a Koizumi.
Además de remitir cartas y
paquetes
postales, el servicio de correos nipón
es la mayor caja de ahorros del mundo,
con tres billones de dólares en fondos.
Este servicio cuenta con 25
mil
oficinas y más de 260 mil empleados, y
es el mayor comprador de deuda pública
del Estado, con cerca de 140 billones
de yenes en bonos públicos, cerca de
1.26 billones de dólares.
Koizumi ha subrayado su
intención
de utilizar la privatización del servicio
postal como palanca para acometer una
más amplia reforma administrativa
encaminada a acabar con la
burocracia.
Los críticos del plan explican
que la
reforma llevará a la pérdida de decenas
de miles de empleos, mientras que las
empresas que resulten de la
fragmentación del gigante de correos
quedarán demasiado cerca de la
influencia del PLD.
El texto de la reforma que hoy
recibió
la luz verde de los acólitos
parlamentarios de Koizumi recoge unas
enmiendas del primer ministro a fin de
reducir el impacto de la privatización
de correos en sus millones de usuarios.
Una de esas enmiendas retrasa el
comienzo de la privatización del
servicio de correos hasta el 1 de
octubre de 2007, es decir, seis meses más tarde
de la fecha inicialmente
prevista.
No obstante, la base de la
reforma
sigue intacta, con la meta de privatizar
todas las operaciones financieras de
ese servicio en diez años, dividiéndolo
en cuatro entidades privadas. |