
Por Ellos
Por Yhamel Catacora
Hombre. En nuestro entorno y en
nuestra lengua pronunciar esta palabra
significa muchas cosas. Rudeza,
virilidad, fortaleza, carácter, entre solo
algunos de los atributos que queremos
que nuestros hombrecitos posean
desde la cuna. A medida que crecen
aprendemos que las heridas no duelen
por que uno al ser hombre es “macho”.
Cuando llegan a la vida adulta, es el
hombre que debe tener todo el don
sagrado de su género de proteger a
los suyos de todos los males. Pero en
ese su afán de ser el más fuerte, el
hombre está poniendo en segundo
plano su propio bienestar.
Pueden pasar eras, décadas y
muchas generaciones, pero esas
tendencias persisten. Los resultados
son drásticos, la salud masculina está
empeorando, el hombre no quiere ir al
médico; y cuando va, a veces resulta
ser demasiado tarde.
Ese desinterés masculino por
su
propia salud es uno de los principales
enfoques este mes de La Semana de
la Salud del Hombre, decretada por el
Congreso en 1994 y la que este año
pretende crear conciencia sobre la
importancia de la salud preventiva del
hombre y sobretodo, el papel que la
misma mujer puede desempeñar para
lograr ese cometido.
“Cuando las mujeres llegan a
cierta
edad, saben que deben ir al médico
por lo menos anualmente”, comentaba
Francisco Semião, Director de
educación comunitaria del Centro
Médico de la Uni-versidad de George
Washington, y portavoz de La Semana
de Salud del Hombre, al señalar
drásticas cifras en las tasas de
enfermedades que en su mayoría
superan a las de las mujeres.
El cáncer a la próstata, a los
testículos, las enfermedades
cardíacas, la diabetes son solo algunos
de la larga lista de males que pueden
tener efectos devastadores, sino
mortales, en el paciente; pero muchas
veces, como indicaba Semião, sus
síntomas pueden pasar
desapercibidos, o bien, negados o
escondidos.
La presión ante ese papel que
el
hombre debe desempeñar en el hogar,
sus largas horas de trabajo, o
simplemente la mala costumbre de no ir
al médico, pueden ser factores que
contribuyen al deterioro de la salud del
hombre.
Y si bien, uno se encuentra
ante el
lamentable pero común hecho de no
tener seguro médico, como Semião
explicaba, existen un sin fin de clínicas
comunitarias, generalmente gratuitas,
que pretenden aliviar esa trágica y
peligrosa situación de vivir sin seguro
médico.
He ahí donde entra el papel de
toda la
familia. Mamá, papá e hijos deben, como nos
viene a recalcar esta significativa
semana, hacer del chequeo general,
un hábito. Mamá debe ser la primera
que en este caso, tome las riendas del
hogar y lleve al médico a su
superhombre, que es muy humano.
Por su parte ese gran hombre
al que
cada Junio celebramos en este país,
debe flexionar los músculos pectorales
y echar un vistazo general a su salud.
Ser hombre no quiere decir que uno no
esté propenso a muchos males; y
menos que deba alejarse voluntaria o
involuntariamente del médico.
Como nos aconseja el Centro
para el
control y prevención de enfermedades,
(CDC por sus siglas en inglés), la salud
es un estilo de vida, y uno que debemos
controlar constantemente; si tomamos
ese control en familia, todo podría ser
más fácil. Esta importante semana se
prolonga repleta de actividades en todo
el país intentando plasmar ese mensaje.
Esa buena salud, la ausencia o
el
control de las enfermedades, el no tener
que lamentar, son deseos constantes
en nuestras vidas, pero a veces no
hacemos lo suficiente para
concretarlas. Este mes del padre, junto
con las corbatas o camisas que elija
para su padre, esposo, hijo o hermano,
recuerde que nada luce mejor en un
hombre que el don de la salud. Ese es
un obsequio que no solo hace la vida
más agradable, también la prolonga.
Obtenga útil información sobre
la
salud masculina y la Semana de la Salud
del Hombre, llame gratis al 1-888-636-
2636 y seleccione el número dos en el
menú de opciones. Para obtener útil
información sobre diferentes temas de
salud marque el 1-888-246-2857, la
línea de información pública del CDC. |