El primer
cigarrillo de
nuestros
hijosLos estudios
sugieren que los niños
expuestos al humo de tabaco ambiental
sufren serios riesgos. Hay indicios de
que el tabaco afecta a los pequeños
no sólo cuando inhalan el humo residual
de los cigarrillos que fuman sus
padres en el hogar, sino también desde
mucho antes, cuando están dentro del
útero de una gestante que es fumadora
involuntaria.
El primer cigarrillo podemos
fumarlo
sin tener conciencia de ello y puede
pasar desapercibido para nosotros
pero no para nuestros tejidos. Hay
indicios de que el tabaco afecta a los
pequeños no sólo cuando inhalan el
humo residual de los cigarrillos que
fuman sus padres en el hogar, sino
también desde antes, cuando están
dentro del útero de una gestante que
es fumadora involuntaria.
Día a día aumenta la evidencia
de
que las personas que respiran
regularmente el denominado “humo de
segunda mano” en los lugares de
trabajo, restaurantes, transportes y
sitios públicos cerrados, tienen más
posibilidades de padecer cáncer, asma
y otros trastornos pulmonares y
respiratorios, así como problemas
cardíacos, que las que inhalan un aire
no tabaquizado.
Últimamente, los
investigadores y las
organizaciones de la salud han
comenzado a centrar su atención en
el impacto del fumador sobre su familia
y dentro del lugar de convivencia.
Uno de los mayores golpes al
tabaquismo se produjo a finales del
siglo XX, cuando la Agencia para la
Protección del Medio Ambiente (EPA)
y la Secretaría de Salud, de EEUU,
difundieron un estudio que equipara el
humo de tabaco en el ambiente a un
agente cancerígeno del grupo A, es
decir como una causa conocida de
cáncer.
El informe de la EPA indica
que cada
año en EEUU mueren 3.000 no
fumadores por cáncer de pulmón,
debido a los efectos del “humo de
segunda mano”, y que otras 200.000
personas sufren distintos problemas
respiratorios a causa de respirar el
tabaco ajeno. |