
Ciudadanos
ilegales
Por Jorge Mújica Murias
“Uno de 4 niños es de madre
inmigrante”. Así comienza una nota
informativa de la semana pasada, y
destaca que nunca antes en la historia
de Estados Unidos habían nacido tantos
hijos de mexicanos.
No es sorpresa para nosotros,
ciudadanos de México del Norte,
acostumbrados a ver en los noticieros
locales que cada primero de enero la
primera pareja que se casa en el
juzgado local es mexicana, y el primer
bebé del año siempre es hijo de
mexicanos. Es más, por ahí andan
todavía pidiéndole a Rodolfo Giuliani que
reconozca que el Bebé del Milenio,
primer bebé nacido en Nueva York en
el año 2000, fue un hijo de mexicanos.
La exigencia se debe a que el entonces
alcalde de La Gran Manzana le prometió
casa y becas de por vida al mocoso, y
cuando le salió hijo de indocumentados
hizo cambiar el acta de nacimiento de
un güerito hijo de irlandeses para no
reconocer al “mojadito”.
Los “mojaditos” son ya cientos
de
miles. Según el Centro de Estudios
Migratorios, organización que se
dedica a darle argumentos científicos a los anti
inmigrantes gringos, uno de
cada 10 bebés nacidos en Estados
Unidos es hijo de una madre
indocumentada. Basa su número en
estadísticas de los últimos treinta años.
Y les repatea. Según datos de
la
Oficina del Censo, en 2003 había en
Estados Unidos 33.5 millones de
nacidos en el extranjero, uno de cada
9 habitantes del país. Poquito más de la
mitad, un 53 por ciento, eran latinos o
caribeños, un 25 por ciento asiáticos y
13 por ciento europeos.
Pero los nacidos en el
extranjero se
dedican a tener hijos en el país,
especialmente los mexicanos, y 47 de
cada 100 hijos de inmigrantes son
mexicanos. Pa’ pior, estos hijos de nogringos
no se conforman con California,
Texas e Illinois, sino que andan
naciendo en Georgia, Carolina del
Norte, Nevada, Nebraska, Arkansas,
Arizona, Tennessee, Minnesota, Colorado,
Delaware, Virginia y Maryland.
Y el “argumento científico” en
ésta
ocasión es que ésta “explosión
demográfica” se da por “el hecho de
que se concede ciudadanía a todas las
personas nacidas en territorio
estadounidense, sean éstas hijos de turistas o
inmigrantes indocumentados”.
“Ciudadanos” sin ciudadanía
En otras palabras, se puede decir que
el argumento del Centro de Estudios
Migratorios es que si los hijos no fueran
ciudadanos, los mexicanos en Estados
Unidos no los tendrían. El remedio,
dicen los anti inmigrantes, es no darle
la ciudadanía estadounidense a los
nacidos en el país, a menos que
cumplan “algunos requisitos”.
Se basan en los “requisitos”
de otros
países. En Bélgica, Japón, Kenya,
Corea, Siria, Taiwán, la República
Checa, Turquía, el Reino Unido, Colombia,
Nigeria, Filipinas, Italia, Noruega y
Polonia, por lo menos uno de los padres
debe ser ciudadano para que el
hijo sea ciudadano.
Como buenos países machistas,
en
Arabia Saudita, Kuwait, Algeria y
Egipto, el padre debe ser ciudadano
para que el hijo lo sea también. Al revés
volteado, en Zaire y Alemania, la madre
debe ser ciudadana para que hijo sea
ciudadano.
Otros países tienen
legislaciones más
raras. En Israel, el bebé debe ser hijo
de ciudadano o judío para ser
ciudadano. En Suecia, es ciudadano si la mamá lo
es, pero si es hijo de
extranjero es también “alien”. En Australia,
solamente los hijos de inmigrantes
legales son ciudadanos, y en Suiza, si
el bebé nació antes de 1985, debe ser
de padre ciudadano; si nació después,
su mamá también le puede heredar la
ciudadanía. Por último en Francia, los
padres extranjeros deben solicitar la
ciudadanía del hijo nacido en el país.
Nomás por acordarse, México
concede
la ciudadanía a todos los hijos de
mexicanos o extranjeros que nazcan
en su territorio, a los hijos de mexicanos
donde quiera que nazcan y a los que
nazcan en navíos o aviones
mexicanos. Como quien dice, un bebé
de madre sueca y padre australiano
que nazca en un avión de Mexicana de
Aviación es mexicano.
Evidentemente, cada país
discrimina
según su pasado y presente, y según
quiere que sea su futuro, con o sin
ciudadanos hijos de inmigrantes con o
sin papeles.
Pero también evidentemente, a
los
mexicanos tendrían que cambiarles el
ADN para que dejaran de tener hijos.
Quitarle la ciudadanía a los chavitos no
resuelve nada. |