
Diabetes, un
enemigo
interior amenazante
Por Adrián Reyes
A sus seis años, Rosa es
diabética y requiere la inyección
periódica de insulina. Es una de
las ocho millones de personas
con este mal, donde las
autoridades libran una guerra sin
cuartel para evitar que esa cifra
de afectados se duplique en los
próximos 20 años.
La Secretaría de Salud
intensificó la
campaña de prevención, detección y
atención oportuna de la diabetes, lo
cual llevó a que en la última década se
pudiera duplicar la cantidad de personas
diagnosticadas. Empero, aún
subsisten muchos enfermos que
ignoran su situación y para cuando se
enteren ya podrían presentar lesiones
graves, advierten los expertos.
Rosa padece diabetes Tipo I,
que es
la insuficiencia de insulina, y narró que
a los cinco años los médicos le
diagnosticaron la enfermedad y que su
madre lloró cuando se lo dijeron, pues
”no entendía de qué se trataba”. Ahora
”me han enseñado qué me hace daño
y mi mamá está pendiente de mis
alimentos; no como lo que todos los niños comen”,
aclaró.
”Estoy enferma y mi mamá me
está
enseñando cómo cuidarme. En el
colegio sólo como lo que ella me
prepara (y) también me pongo insulina”,
añadió Rosa.
Las autoridades reconocieron
que
es dramático que al año se registren
más de 45.000 muertes a causa de
diabetes en el país.
Este padecimiento ocupa el
tercer
lugar como causas de fallecimientos ,
superado en primer lugar por males
cardíacos y en segundo por
accidentes.
La diabetes mellitus, su
nombre
científico, proviene de la escasa o mala
calidad de la insulina, una hormona
producida por el páncreas que tiene
como misión fundamental transformar
en energía los azúcares contenidos
en los alimentos.
La deficiente producción o uso
inapropiado de la insulina aumenta el
nivel de glucosa en la sangre, lo cual
genera daños acumulativos que
afectan los vasos sanguíneos,
situación que puede producir ceguera,
enfermedades cardiovasculares o
neurológicas y afecciones renales.
Existen dos clases de
diabetes. El
Tipo I aparece con cierta frecuencia
en la infancia y antes de los 20 años y
se origina porque el páncreas produce
bajos niveles o nada de insulina, por lo
que el paciente requiere la inyección
de elevadas dosis de esa sustancia.
La diabetes Tipo II aparece en
etapas
adultas de los humanos, regularmente
después de los 40 años y la población
más expuesta es la que padece
obesidad y lleva una vida sedentaria.
En estos casos el cuerpo ya no responde
correctamente a la insulina.
Elisa Andrade, de 26 años,
relató que
su papá y su hermano son diabéticos
y, con base en la orientación que
recibieron los ayuda a cuidar su
alimentación, mientras ellos
aprendieron a inyectarse insulina y a
tomarse las muestras de sangre para
medir los niveles de glucosa en la
sangre.
El caso de Socorro Rivas, de
37 años
es distinto. A al ser diagnosticada cayó
en un estado depresivo que deterioró
su salud hasta recibir ayuda
profesional que le permitió asimilar su
padecimiento. Sólo entonces comenzó
a cuidar su dieta y a tomar los medicamentos que
evitan el deterioro
de su salud.
En los esfuerzos por frenar el
avance
de la diabetes se hace hincapié en la
necesidad de cambiar los hábitos
alimenticios de la población, que en las
últimas dos décadas aumentó el
consumo de alimentos saturados en
grasas, harinas y carbohidratos, así
como de bebidas gaseosas.
Se alertó sobre la prioridad
de crear
conciencia entre los hispanos ya que
el consumo inmoderado de este tipo de
alimentos, la obesidad y la
predisposición por el factor hereditario
aumentan el riesgo de padecer diabetes.
La diabetes es la primera
causa de
muerte entre las personas de 55 y 64
años, además de que duplica el riesgo
de sufrir hipertensión arterial y de que
eleva a cuatro veces la posibilidad de
sufrir un infarto al miocardio, así como
problemas de circulación arterial.
Las autoridades sanitarias
están
conscientes del avance de la diabetes
y para controlarla han desplegado una
intensa campaña nacional encaminada
a orientar a quienes ya la padecen, así
como informar al resto de la población
para reducir los riesgos de contraerla,
explicó.
La OPS añade que 90 por ciento
de
los casos de diabetes corresponden
al Tipo II, categoría que puede ser
progresiva y el paciente requerirá de
mayores suministros de insulina si no
se atiende adecuadamente, aunque
señala que con cuidados adecuados,
una dieta equilibrada y ejercicio la persona
afectada mejora su calidad de
vida.
El resultado fue que los
afectados
redujeron hasta en 65 por ciento su
necesidad de insulina. Sin embargo y a
pesar del exitoso procedimiento, aún
continúan las evaluaciones para poder
patentar el avance científico, que
beneficiaría principalmente a niños con
diabetes Tipo I. |